Charlie Kaufman creó la hipotética historia de un túnel que transporta a la mente de un actor al cuerpo de otro en la ficción, una idea que se ha convertido en un clásico del cine independiente. Cuando Kaufman presentaba el guion de “Cómo ser John Malkovich” a Spike Jonze, siempre se le preguntaba si tendría un plan B en caso de que Malkovich no estuviera dispuesto a participar.
Malkovich, conocido por sus audaces elecciones y actitud atrevida, no solo aceptó el papel, sino que también demostró una gran determinación. Recordaba que una vez se desplazó de su pueblo minero en Illinois para ir a la ciudad y entrar en la Universidad Estatal para estudiar teatro e interpretación, impulsado por el deseo de una compañera que también aspiraba a ser actriz.
En 1976, Malkovich, junto con Gary Sinise y Joan Allen, fundó la Steppenwolf Theatre Company en un sótano de una iglesia, donde interpretó a un hermano violento e impredecible en la obra “True West”. Esta experiencia le valió una reputación temible, caracterizada por la mirada intensa y el aire peligroso que ha marcado sus personajes más icónicos en el cine, como Valmont en “Las amistades peligrosas” y el malvado Cyrus en “Con Air”.
A pesar de su prestigio, ha confesado en diversas entrevistas que prefiere actuar con naturalidad, rechazando el uso excesivo del método. En lugar de eso, él cree en la autenticidad y la personalidad de cada personaje. Su estilo, que ha sido definido por Orson Welles como “saber quién eres, qué quieres decir y que te importe un bledo”, se ha convertido en una de sus marcas registradas. Malkovich es también un diseñador de ropa de profesión, modelo ocasional y coleccionista de tejidos antiguos.
Ha recibido varias nominaciones al Oscar pero aún no ha logrado el premio, aunque su participación en “Wild Horse Nine” podría cambiar eso. Malkovich continúa trabajando, siempre en busca de la autenticidad y la autorealización en cada uno de sus personajes.