Isla Cerritos, un asentamiento que data de más de mil años y se encuentra en las costas del estado de Yucatán, México, ha ganado relevancia por sus descubrimientos recientes. Este pequeño islote de 200 metros de diámetro ha sido crucial para el comercio de la antigua ciudad maya de Chichén Itzá, ubicada a unos 100 kilómetros de la costa.
La historia de Isla Cerritos se extiende desde el año 100 a.C. y muestra diversos períodos de ocupación. Durante el primer periodo (100 a.C. – 400 d.C.), solo una pequeña zona, menos de una hectárea, albergaba un poblado de pescadores. Los residentes de la costa no solo se dedicaban a la pesca y la recolección de recursos marinos, sino que también mantenían intercambios con otras áreas, principalmente con la región central de México, el Golfo de México y Guatemala.
Con el auge de la relación con Chichén Itzá (750-1200 d.C.), el islote comenzó a crecer y se vieron incrementadas las edificaciones. Este período marcó el apogeo del puerto, con una intensa actividad constructiva que se extendió a una área de tres hectáreas. Se importaban diversas mercancías, como cerámica, sílex, basalto, obsidiana y jadeíta, a cambio de sal, miel, algodón y esclavos.
Las evidencias de una dieta basada en recursos marinos son abundantes, con restos de peces, tiburones, rayas, manatíes, tortugas marinas y cocodrilos. Durante su período de mayor prosperidad, Isla Cerritos albergaba a varias cientos de personas y contaba con un muro perimetral de 330 metros de largo y entre 2 y 5 metros de ancho, construido en el mar. Este muro se situaba a unos 80 metros al sur del islote, y entre dos y cinco metros de ancho, facilitando la entrada de naves y mercancías.
Las construcciones vinculadas al control del tráfico portuario incluyen dos montículos en el extremo noreste, que además de romper los vientos dominantes, podrían haber servido como puestos de vigilancia. La isla también se convirtió en un importante centro de redistribución de la sal, un recurso vital que se controlaba tanto a través del comercio marítimo desde la región de Las Coloradas como a través de una producción local de sal marina.
Isla Cerritos desempeñó un papel crucial en las redes comerciales de la costa norte de Yucatán y mantuvo conexiones a larga distancia con el centro de México y Guatemala. No solo fue un lugar de intercambio comercial, sino un espacio portuario construido y adaptado para facilitar la navegación. Estas características tecnológicas están respaldadas por la documentación arqueológica.
El abandono de la isla (a principios del siglo XIII) coincide con el declive de Chichén Itzá, lo que sugiere que su destino estaba ligado al de la élite de esta poderosa ciudad maya. Las teorías recientes, como las de Vasko (2016), sugieren un vínculo de colaboración y comunalidad más que de dependencia. Las evidencias más recientes de poblamiento, del siglo pasado y del presente, son huellas relacionadas con campamentos temporales de pescadores.