En las proximidades de Tulum se ha descubierto un meliponario prehispánico que revela una nueva dimensión sobre la organización doméstica y productiva de los antiguos mayas. Este hallazgo, realizado durante las obras del Tramo 5 del Tren Maya, fue encontrado en 2022 y se encuentra en las inmediaciones del Parque Natural Aktun Chen, en Tulum, Quintana Roo. La excavación fue llevada a cabo por la arqueóloga Marisela Salazar Carrillo, representante del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
La estructura, registrada como T5_23001, mide 19.5 metros de largo, 3.9 metros de ancho y 1.20 metros de alto, con una orientación oeste-este. Está formada por mampostería de piedra caliza, con rocas de distintos tamaños colocadas horizontal y verticalmente. Los constructores utilizaron cuñas para aumentar la sujeción y estabilidad de los muros, que están compuestos por entre dos y seis hiladas de piedras y asentados directamente sobre la roca madre. Los investigadores consideran que esta disposición horizontal permitió a los mayas aprovechar la mayor superficie posible para colocar en hileras los jobones, troncos secos y huecos utilizados para criar abejas meliponas y producir miel, protegidos por un techo elaborado con materiales perecederos.
Uno de los elementos que concentra el interés de los investigadores son 40 discos de piedra caliza y coral, de entre 10 y 20 centímetros de diámetro, encontrados cerca de los muros. Estos posiblemente funcionaron como tapas de los jobones. La hipótesis será sometida a análisis físicos y químicos debido a que, por su porosidad, las piedras pueden conservar sedimentos. Los especialistas buscan determinar si contienen restos de cera de abeja, lo que constituiría un biomarcador para establecer si fueron utilizadas en los antiguos jobones. La posibilidad de que estos discos fueran utilizados para esa función también resulta relevante porque las investigaciones anteriores sobre apiarios habían descartado en algunos casos su uso como tapas.
La antigüedad del meliponario aún está por determinarse. Narváez Mac señaló que probablemente corresponde al Posclásico Tardío, entre 1200 y 1521 d.C., debido a que buena parte de las estructuras de este tipo localizadas en la Costa Oriental pertenecen a ese periodo o incluso a la época de contacto con los españoles. Sin embargo, precisó que serán necesarios análisis de los materiales cerámicos para establecer su cronología.
Además de las estructuras meliponarias, los investigadores también encontraron fragmentos cerámicos que probablemente correspondieron a ollas y jarrones utilizados para almacenar miel, así como evidencias líticas que presumiblemente fueron pesas para redes de pesca y manos de metate. Estos elementos, junto con los discos de piedra, indican que el espacio no solo estaba dedicado a la producción de miel, sino que también incluía actividades domésticas y de almacenamiento.
En las inmediaciones del meliponario se localizaron albarradas, nivelaciones y cimientos, posiblemente relacionados con espacios habitacionales o de almacenamiento, además de un adoratorio ubicado a menos de 100 metros. También se identificaron un cenote y una caverna. Estos elementos permiten observar el meliponario como parte de un espacio más amplio y no como una estructura aislada. En ese contexto, el solar maya habría integrado distintas actividades productivas y domésticas: mientras en determinadas áreas se criaban abejas, en otras se cultivaban productos como maíz y frijol, se almacenaban cosechas o se desarrollaban actividades habitacionales.
El investigador relacionó esta interpretación con referencias históricas del siglo XVI, entre ellas las del cronista Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, que aportan elementos para considerar los meliponarios como parte de un espacio integral. La investigación continúa con el análisis de muestras de tierra recuperadas durante las excavaciones. Estas permitirán inferir las condiciones ambientales existentes en el momento en que se desarrolló la crianza de Melipona beecheii. Las muestras fueron enviadas al Laboratorio de Análisis de Suelos y Químicos, en Yucatán, mientras que los materiales cerámicos y líticos son estudiados en laboratorios de Quintana Roo y Campeche.
También se prevé realizar un estudio etnoarqueológico de meliponarios contemporáneos para comparar sus características con las evidencias recuperadas en el sitio. Este hallazgo no solo aporta información sobre la producción de miel en época prehispánica, sino que los investigadores buscan reconstruir, a partir de una estructura para criar abejas y de los elementos que la rodeaban, cómo se articulaban distintos espacios y actividades dentro del solar maya y qué prácticas de aprovechamiento del entorno han logrado mantenerse hasta nuestros días.