En la mañanera del 3 de noviembre, la atención se centró en la salud de los trabajadores del Estado. Desde Palacio Nacional, Claudia Sheinbaum transfirió la palabra al director del ISSSTE, Martí Batres, quien presentó un plan detallado para los próximos 120 días. El plan incluye 12 acciones concretas, todas con un horizonte de medición corto. Entre las medidas propuestas se encuentran la contratación de más de 2 mil trabajadores de la salud, la rehabilitación de 55 quirófanos, la adquisición de 130 equipos de alta tecnología y la remodelación de 64 salas de urgencias. El director del IMSS, Zoé Robledo, informó sobre el progreso del plan equivalente para el Seguro Social, que se presentó la semana anterior.
En el primer segmento de la conferencia, Batres explicó que el plan sigue el mismo modelo que el del IMSS, con metas claras y plazos definidos para su evaluación. Las principales acciones incluyen la gestión de medicamentos y el impulso a la receta electrónica. Sin embargo, las cifras exactas para el abasto de medicamentos y el porcentaje de recetas electrónicas no se especificaron en la conferencia, por lo que se espera la versión oficial para más detalles. Antes de anunciar las medidas, Batres resaltó los avances del ISSSTE desde el inicio del sexenio, destacando la incorporación de 710 ambulancias, 2 mil 275 camas eléctricas de hospitalización, 330 camas para terapia intensiva y 166 equipos de rayos X de alta gama. El personal también ha experimentado un crecimiento significativo, con la adición de 4 mil 78 especialistas y la mejora de las condiciones de 7 mil 605 trabajadores.
El ISSSTE atiende a trabajadores del gobierno federal, maestros y sus familias, un sector que ha mostrado críticas al servicio. La eficacia de la promesa se mide en los tiempos de espera: cuántas cirugías se realizan, cuántas citas con especialistas se agilizan y si las salas de urgencias reducen su nivel de saturación. La atención a estos grupos beneficiarios ha sido un punto crítico en la evaluación del servicio.
En la segunda parte de la conferencia, Sheinbaum abordó la crisis en el Instituto Nacional Electoral (INE) tras la renuncia de Guadalupe Taddei. La presidenta indicó que la única entidad autorizada para auditar al INE es la Auditoría Superior de la Federación (ASF). En respuesta a la crisis, la presidenta repasó la historia de las reformas electorales, enfatizando su creencia en un INE fuerte y transparente. También pronosticó que las elecciones intermedias de 2027 serán ejemplares, pese a los desafíos que enfrenta su gobierno.
La conferencia mostró dos frentes principales. En salud, el gobierno busca responder a la insatisfacción de trabajadores y derechohabientes del IMSS y del ISSSTE con metas medibles y un plazo definido para la evaluación de los resultados. En lo político, la presidenta aprovechó la crisis del INE para reforzar su argumento a favor de cambios en el sistema electoral, a pocos meses del comienzo formal del proceso de 2027.
Se espera la publicación de la versión estenográfica oficial para obtener datos precisos y el calendario de entregas comprometido por el ISSSTE.