Bajo el resplandor de San Siro, que resonaba con las lágrimas de Kaká, el AC Milan salió al campo con la intención de imponerse al Inter y logró llevarse el clásico local con un marcador de 3-1. Christian Pulisic anotó en el minuto 4, Adrien Rabiot en el 10 y Diego Moreira en el 43. Alessandro Bastoni redujo la ventaja en el 22.
En el minuto 4, Diego Moreira, recuperado de una lesión, ejecutó un centro preciso al área; Christian Pulisic, con un timing perfecto, cabeceó el balón al fondo de la portería, silenciando a la afición del Inter de manera inmediata.
Apenas seis minutos después, Moreira ejecutó un córner raso y directo; Adrien Rabiot controló, picó con suavidad y el balón rozó el palo antes de entrar. El marcador reflejaba 2-0, un golpe demasiado temprano para un Inter que aún no había despertado.
Alessandro Bastoni respondió de cabeza en el minuto 22 tras un córner de Calhanoglu desviado por Akanji, pero el empate parecía un espejismo: Maignan salvó un mano a mano casi imposible ante Spence y, en el 43’, Moreira firmó la obra maestra.
Desde más de 20 metros, colocó un disparo con su zurda por encima de la barrera que se coló por el ángulo de Martínez. La segunda mitad fue más ordenada que brillante.
El Inter empujó, generó ocasiones y hasta vio cómo el árbitro señalaba un penalti por un presunto mano de Gila, anulado inmediatamente por el VAR. El Milan administró la ventaja con inteligencia, dejó que el rival se desgastara y cerró el encuentro sin conceder más.
Una noche rossonera en San Siro con Kaká al Salón de la Fama
Antes de que el balón rodara, San Siro vivió uno de esos momentos que quedan grabados en la memoria del club. Ricardo Kaká, el último Balón de Oro de la Serie A (2007), fue incluido oficialmente en el Hall of Fame rossonero en una ceremonia en el centro del campo. La Curva Sud y todo el estadio se pusieron de pie.
El viejo cántico “Siam venuti fin qua per vedere segnare Kakà” volvió a retumbar. El brasileño, visiblemente emocionado, no pudo contener las lágrimas. Se llevó las manos al rostro, saludó a la grada y, al abandonar el césped, repitió su mítica celebración con los brazos al cielo.
Fue un tributo justo a quien, entre 2003 y 2009, llevó al Milan a conquistar el Scudetto, la Champions de Atenas y el Mundial de Clubes, y que regresó en 2013 para cerrar el círculo. Daniele Massaro le entregó el reconocimiento especial de Tiffany & Co. ante más de 75 mil espectadores.
Kaká, todavía con los ojos húmedos, declaró que era “una noche especial más” en el que siempre fue su hogar. Un día memorable para los rossoneri: primero el homenaje a la leyenda, después la victoria en el derby.