Recientemente se ha registrado un crecimiento constante en los partos de mujeres latinas y caribeñas en México, en especial en estados como Chiapas, Quintana Roo y la región fronteriza del norte, reflejando tanto el establecimiento de estas mujeres en el país como la migración de personas que tradicionalmente buscaban oportunidades en Estados Unidos, según indica el informe 2026 del estudio Migración y Salud, publicado por el Consejo Nacional de Población (Conapo).
El informe subraya las dificultades y carencias que enfrentan estos grupos durante su migración para acceder a los servicios de salud, lo que se vuelve especialmente crítico para la atención obstétrica. Se señala que el promedio anual de nacimientos de migrantes extranjeros en México pasó de 8.904 entre 2010 y 2014 a 13.529 entre 2020 y 2024.
Chiapas se destaca por incrementar tanto la cantidad absoluta como la participación relativa de nacimientos, consolidándose como un importante centro de atención obstétrica relacionado con la movilidad internacional. A pesar de tener una infraestructura hospitalaria menor que las metrópolis, los partos de madres migrantes en hospitales chiapanecos registran cifras similares a las de la Ciudad de México, el estado de México y Jalisco en conjunto.
En Quintana Roo, a pesar de representar un porcentaje menor en total, se ha registrado un crecimiento anual promedio del 8%. Mientras tanto, en Ciudad Juárez, Chihuahua, un 25% de las mujeres migrantes encuestadas estaban embarazadas al momento de la entrevista y enfrentaban acceso limitado a servicios de salud durante el embarazo y postparto.
Los resultados demuestran un incremento en los nacimientos asociados a mujeres extranjeras, especialmente en Chiapas, en los años posteriores a la pandemia por COVID-19. La tendencia creciente de los nacimientos responde a una trayectoria histórica ascendente y a coyunturas migratorias específicas, como la posterior a la pandemia.
A partir de las dinámicas de la movilidad humana, se observa que una parte de los migrantes permanece en contextos de tránsito, espera o atrapamiento migratorio, mientras que un segmento opta por establecerse en México. Frente a esta situación, se plantea la necesidad de reevaluar las políticas de salud y migración para asegurar el bienestar de solicitantes de asilo, refugiados y personas en tránsito, ya que en el mundo, las políticas de salud a menudo no reconocen o satisfacen las necesidades específicas de la población migrante, debido a factores como su situación irregular, falta de documentos y limitaciones lingüísticas.