La convocatoria del “Alle auf die strassen!” en TikTok, junto con la pancarta en Madrid que exhorta “El pueblo también se defiende”, muestran un patrón similar a la acción Blocus en Francia. Estas convocatorias, que también se dan el 31 de octubre, coinciden en el uso de carteles con un diseño uniforme, probablemente producidos por inteligencia artificial, aunque en Madrid se incluyen mensajes en castellano, árabe y dariya dirigidos a una audiencia específica.
El cartel madrileño incluye frases como “Vamos chavales al maghrba, ruina a drari rico”, un llamado a los jóvenes magrebíes a desafiar a sus amigos más ricos. El texto, en castellano, árabe y dariya, sugiere que las intenciones detrás de estas protestas son complejas, mezclando descontento social y sentimientos de exclusión.
El agente de la Seguridad del Estado español menciona que el lema “Ahí donde tu país tiene una grieta, encontrarás al KGB” se refiere a la idea de que cualquier vacío de poder puede ser aprovechado por potencias extranjeras, aunque sostiene que no hay pruebas de injerencia rusa en España.
En Italia, las primeras hipótesis apuntan a una “guerra híbrida” rusa, mientras que en otras partes de Europa, las fuerzas de seguridad ven un uso estratégico de las redes sociales para propagar desórdenes. TikTok es identificado como un acelerador de estas movilizaciones, que a menudo carecen de una organización clara.
Las fuentes policiales identifican la similitud estética de los carteles, pero también destacan irregularidades como la presencia inesperada de ikurriñas y banderas de España, y la aparición de eslóganes como “Menos precios”, “por Vito Quiles”, “plaza Sol”, que parecen provenir de traductores online. Estos detalles sugieren una fabricación foránea de los carteles.
No obstante, la mayoría de estas convocatorias no culminan en manifestaciones reales, sino que se difunden en redes sociales. La detención en Barcelona de alborotadores radicales, principalmente magrebíes y jóvenes, ilustra la dificultad para atribuir culpabilidad a los organizadores.
En resumen, la operación Blocus en Europa se caracteriza por una mezcla de reivindicaciones sociales reales y una estrategia para sembrar caos, con los servicios de inteligencia europeos buscando señales de influencia extranjera mientras el fenómeno persiste en la oscuridad de internet.