Un narval con sensores desaparece bajo los glaciares de Groenlandia y regresa tiempo después con datos preocupantes
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Un submarino operado a distancia desapareció bajo las aguas junto al glaciar Naajat Sermiat, en Groenlandia, para adentrarse en un entorno demasiado peligroso para los buceadores y regresó con imágenes inesperadas. La grabación, analizada por investigadores de la Universidad de Aarhus y el Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia, muestra una comunidad marina extraordinariamente activa justo donde el hielo entra en contacto con el océano. Los resultados del estudio científico han sido publicados en Communications Earth & Environment.
La expedición utilizó un vehículo operado a distancia (ROV) equipado con una cámara para aproximarse al frente del glaciar sin exponer a personas al riesgo de desprendimientos de hielo. El objetivo inicial era averiguar qué sucede con el agua procedente del deshielo cuando alcanza el océano y comprobar si podía volver a congelarse debido a sus bajas temperaturas. Sin embargo, las primeras inmersiones revelaron algo distinto: peces y numerosos organismos aparecían alrededor del hielo.
Las siguientes imágenes permitieron comprobar que no se trataba de encuentros aislados. Los científicos identificaron kril, peces, gusanos, crustáceos, anfípodos, copépodos, calamares, camarones, medusas y larvas de cangrejo concentrados alrededor del glaciar. “Durante el primer intento con el ROV, fue muy emocionante cuando aparecieron los peces. Después, cuando Lars y Antoine mostraron las imágenes de su siguiente intento, quedó claro lo extensa que era la vida”, explicó la oceanógrafa ártica Fleur Rooijakkers.
Uno de los hallazgos más llamativos apareció al observar la propia estructura del glaciar. Las cámaras registraron sedimentos precipitándose sobre el hielo como si fueran cascadas submarinas, mientras diferentes organismos se desplazaban alrededor de estas corrientes. “Me sorprendieron mucho la estructura del hielo y los sedimentos que caían del hielo como si fueran cascadas”, señaló Rooijakkers. La investigadora reconoció que inicialmente resultaba difícil interpretar qué estaba mostrando exactamente la grabación.
El comportamiento del kril junto al glaciar de Groenlandia llamó especialmente la atención del equipo. Estos pequeños crustáceos parecían nadar de manera activa hacia las columnas de sedimentos procedentes del hielo, una observación que plantea la posibilidad de que el material liberado por el glaciar tenga algún valor nutricional. Los científicos ya conocían concentraciones de peces cerca de glaciares, pero estas imágenes permiten contemplar directamente cómo diferentes formas de vida interactúan con la frontera entre hielo y océano.
Una de las hipótesis estudiadas sostiene que el agua liberada desde la base del glaciar puede favorecer el transporte de aguas ricas en nutrientes hacia la superficie, donde contribuyen a alimentar al fitoplancton y, posteriormente, al resto de la cadena trófica. Además, los propios glaciares albergan organismos como algas de nieve que podrían desplazarse con el agua de fusión. “Sin embargo, se necesita más investigación para afirmar si el material del interior del glaciar es una fuente importante de alimento para el kril”, advirtió Rooijakkers.
El futuro de este ecosistema marino de Groenlandia dependerá también de la evolución de Naajat Sermiat. A medida que el glaciar retroceda, la relación entre el hielo, los nutrientes y los animales que se concentran en su frente podría modificarse. Si finalmente el glaciar deja de terminar directamente en el océano, esta particular frontera ecológica desaparecerá de ese punto. Las imágenes obtenidas por el ROV ofrecen así una oportunidad excepcional para estudiar un ecosistema oculto bajo el hielo antes de que el retroceso glaciar transforme su hábitat.