En el panorama sanitario de Juárez, la ciudad de un millón seiscientos cincuenta mil habitantes, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) no recibe calificaciones alentadoras. Según el Plan Estratégico de Juárez y el documento Así Estamos Juárez 2026, los ciudadanos otorgan al IMSS una calificación general de 6.9, un indicativo que refleja la preocupación del público por la falta de medicamentos y el tiempo de espera para citas médicas.
El desglose del informe revela que la disponibilidad de medicamentos es un área de preocupación: su puntuación bajó de 6.7 en 2024 a 5.9 en 2025. Este descenso es significativo, considerando que en 2024 se reportó una disponibilidad más alta de medicamentos que en 2025. Además, el tiempo de espera para citas con médicos especialistas, que se ha programado hasta el 2027, es otro factor negativo que contribuye a la baja evaluación del IMSS.
A pesar de que la calidad de instalaciones se mantiene estable, con una calificación de 7.4 en 2024 y 7.3 en 2025, el trato recibido por el personal y la atención en general siguen siendo temas de debate. En 2024, los ciudadanos otorgaron una calificación de 7.4 en atención, que subió a 7.8 en 2025. Sin embargo, el tiempo de atención, calificado con 6.4, es una área que requiere atención.
El IMSS, en su conjunto, obtuvo una calificación promedio menor a la del año anterior. Esto sugiere que no solo no hay mejoras en el servicio, sino que, en realidad, el nivel de atención está disminuyendo. En contraste, el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) recibió una calificación de 7.9, aunque se considera que esta es solo medianamente regular o buena.
Las quejas ciudadanas sobre la práctica de prescribir solo medicamentos disponibles en la farmacia son frecuentes. Hay testimonios de derechohabientes que afirman que el paracetamol es el medicamento prescrito para todo tipo de dolencias, lo cual sugiere una falta de abastecimiento adecuado de medicamentos en las instalaciones del IMSS.
El caso de una mujer de edad avanzada que fue mordida por un perro y no pudo recibir la vacuna contra la rabia es una triste muestra de la situación actual. Los servicios de salud parecen no ser inmediatos, ya que el tratamiento fue postergado en múltiples instituciones. Además, se sospecha de la falta de camas y de citas médicas que se posponen por meses, lo cual es crítico para la atención sanitaria.
Los empleados del sector privado, conscientes de la importancia de un buen servicio de salud, se han pronunciado en favor de mejorar los servicios del IMSS. Ambas instituciones pagan puntualmente sus cuotas, pero si los empleados privados no sufren penurias, es inaceptable que tres de cada cuatro ciudadanos sufran por cuestiones de salud.