La central de autobuses de San Pedro Tlaquepaque se convirtió en un punto neurálgico para el reclutamiento forzado en México, especialmente después de que grupos armados comenzaron a ofrecer empleos a través de redes sociales. El comandante Martín Escobar, quien lidera la unidad de abordaje, asegura que la mayoría de las personas rescatadas fueron atraídas por ofertas laborales falsas en redes como Facebook.
Según el comandante Escobar, las personas solían ser engañadas con ofertas de trabajo de 10 a 15 mil pesos semanales, lo que los hacía caer en la trampa de los grupos armados. Una vez que estaban en su poder, los enganchadores les daban instrucciones y las llevaban a lugares remotos donde se les obligaba a trabajar.
El patrón de reclutamiento era similar a los reportados en otros países de América Latina, como Ecuador y Colombia, donde se utilizaban redes sociales para atraer a jóvenes con ofertas de empleo y luego desaparecerlos. En México, el grueso de las víctimas eran originarias de Jalisco, pero también habían viajado de otros estados como Michoacán, Aguascalientes y Guanajuato.
El comandante Escobar y su equipo trabajaron en estrecha colaboración con la policía estatal y la Guardia Nacional para interceptar a las personas que intentaban llegar a la central de autobuses. Los operativos de “localización” o “rescate” se llevaban a cabo de manera sutil, sin persecuciones ni enfrentamientos armados.
Las víctimas de reclutamiento forzado solían ser jóvenes entre 15 y 30 años, que habían sido atraídas por ofertas de empleo en redes sociales. Una vez que estaban en su poder, los enganchadores les daban instrucciones y las llevaban a lugares remotos donde se les obligaba a trabajar.
En algunos casos, las familias de las víctimas no alcanzaban a detenerlos, pero si presionaban pronto a las autoridades podían lograr su regreso. Eso fue lo que sucedió con los quinceañeros Héctor y Bruno, estudiantes del bachillerato tecnológico CecyTe, que fueron llevados a Zirándaro, Guerrero, después de ser engañados con una oferta de empleo en redes sociales.
El chofer de DiDi que transportaba a una joven que le contó que acababa de conseguir un trabajo con un pago asegurado fue el que denunció su presencia a la policía. La joven, de 15 años, era una víctima de reclutamiento forzado, y su caso se convirtió en noticia.
En los operativos de rescate, las víctimas de reclutamiento forzado solían ser liberadas, pero su destino final dependía de la fiscalía del estado. En algunos casos, las autoridades investigaban a las víctimas, pero no a los enganchadores que las habían reclutado.