En el marco de la celebración del Grito de Independencia de México, la presidenta Claudia Sheinbaum decidió incluir a Antonia Nava, conocida como “La Generala”, en el repertorio de nombres pronunciados durante la ceremonia del 15 de septiembre. Este reconocimiento marca la primera vez que su nombre fue mencionado en las ceremonias presidenciales de esta naturaleza.
Antonia Nava de Catalán nació en la villa de Tixtla en noviembre de 1779. Con su familia, incluyendo a su esposo Nicolás Catalán y sus cinco hijos, se trasladó a Jaleaca, donde se unieron al movimiento independentista en 1810, liderado por José María Morelos y Pavón.
En el transcurso de la guerra, Nava desempeñó múltiples roles. Realizó labores de cuidado y apoyo, pero también asumió la responsabilidad de tomar las armas y participar activamente en la insurgencia. Su liderazgo y compromiso le valieron el apodo de “La Generala”, un título que refleja su valentía y papel crucial en las fuerzas insurgentes.
En 1817, Antonia Nava y otras mujeres se presentaron ante los mandos de las tropas y ofrecieron a sus hijos para evitar que fueran sacrificados para alimentar al resto de las fuerzas durante el sitio del Cerro del Campo. Este episodio es recordado como una muestra de su dedicación y heroísmo.
Además de sus labores de apoyo, Nava combatió y permaneció junto a las tropas durante algunos de los momentos más cruciales del conflicto. A pesar de la pérdida de sus dos hijos, Manuel y Nicolás, que formaban parte de la causa insurgente, continuó participando en la resistencia.
Después de la muerte de José María Morelos en 1815, “La Generala” siguió luchando hasta la consumación de la Independencia de México. El 27 de septiembre de 1821, Antonia Nava formó parte del desfile triunfal del Ejército de las Tres Garantías, que ingresó a la Ciudad de México como parte de los acontecimientos que marcaron el final de la guerra independentista.
Tras la independencia, Nava se estableció en Chilpancingo, Guerrero, donde vivió durante sus últimos años. Murió el 19 de marzo de 1843, a los 63 años, habiendo vivido prácticamente toda la Independencia de México, desde el inicio de la insurgencia hasta la consolidación del nuevo país.
El reconocimiento de Antonia Nava durante el Grito de Independencia de 2026 simboliza el respeto y la memoria de las mujeres que jugaron un papel crucial en la lucha por la Independencia de México, como lo hizo “La Generala” Antonia Nava de Catalán.