La reconocida compañía de semiconductores ha incrementado sus estimaciones de facturación para los microprocesadores de inteligencia artificial de cara al próximo ejercicio, en un movimiento estratégico con el que esta corporación tecnológica valorada en cinco billones de dólares busca responder a las acusaciones que tachan sus alianzas financieras y de inversión con la clientela de constituir un peligroso esquema de financiación circular.
Durante la jornada del miércoles, la entidad con mayor capitalización bursátil a nivel global comunicó una cifra de negocio de 96.200 millones de dólares correspondientes al periodo fiscal cerrado en julio, anticipando además unos volúmenes de venta cercanos a los 108.000 millones de dólares para el trimestre en curso, cifras que superan con creces los pronósticos previstos por Wall Street.
Por su parte, la directora financiera, Colette Kress, señaló que la corporación prevé la continuidad de esta sólida expansión económica, calculando un incremento del 70% en la comercialización de productos para el próximo año. Asimismo, puntualizó que la necesidad de adquisición por parte de los compradores duplicará la actual, si bien los volúmenes de entrega final se verán condicionados por las limitaciones existentes en las cadenas de suministro.
Estas proyecciones financieras, sumadas a la confirmación de que Amazon Web Services integrará 2 millones de unidades adicionales de las unidades de procesamiento gráfico más avanzadas de la marca durante este periodo, propiciaron un repunte de hasta el 9% en el valor de las acciones cotizadas en el parqué neoyorquino.
Este informe de resultados tan positivo ve la luz en un escenario donde la compañía de componentes electrónicos afronta un escrutinio más riguroso por parte de los accionistas respecto a la utilización de su sólida posición de tesorería para respaldar a los compradores en el levantamiento de las infraestructuras destinadas a la inteligencia artificial.
A lo largo de este mes, la empresa pactó la concesión de garantías limitadas a un grupo de entidades financieras de Wall Street dispuestas a inyectar 500.000 millones de dólares en créditos para la adquisición de componentes por parte de sus socios, al tiempo que suscribió un compromiso de respaldo superior a los 100.000 millones de dólares destinado a un complejo de servidores promovido por OpenAI en territorio de Ohio.
Tales operaciones se suman a las aportaciones de capital efectuadas en varios de sus socios comerciales más prominentes, así como a los convenios de reparto de beneficios y respaldo financiero anclados al suministro de sus procesadores.
Durante su intervención ante los analistas financieros celebrada el miércoles, Kress reconoció la relevancia de este respaldo corporativo y admitió que determinados sectores lo tachan de financiación circular, aunque matizó que desde la dirección se percibe bajo una óptica totalmente diferente.
De igual modo, la directiva recalcó que estas colocaciones de capital arrojarán resultados extraordinarios con riesgos muy acotados, sustentándose en la altísima demanda de potencia computacional existente en el mercado.
Con anterioridad a la divulgación de las cuentas trimestrales, expertos analistas vinculados a Morgan Stanley exigieron mayor claridad en torno a estos pactos comerciales, argumentando que los detractores perciben en ellos una estrategia artificial para estimular las ventas que dejaría a la firma en una posición vulnerable si el despliegue de la inteligencia artificial defraudara las expectativas, generando con ello un excedente de hardware.
Cabe destacar que el fabricante de microprocesadores mantiene importantes participaciones financieras en compañías como OpenAI y Anthropic, y la directiva financiera especificó que los pedidos procedentes de estos laboratorios especializados, respaldados por la solvencia de la marca, acapararán aproximadamente una cuarta parte del volumen de negocio total durante el próximo ejercicio.
El desempeño económico de la empresa se ha consolidado como un barómetro fundamental para medir la vitalidad del actual ciclo de expansión en las infraestructuras de inteligencia artificial, puesto que sus avanzados componentes resultan indispensables para el entrenamiento y ejecución de los modelos computacionales.
En este sentido, Melissa Otto, quien ejerce como directora de análisis en Visible Alpha, indicó que la previsión de un crecimiento del 70% de cara al próximo año supera con holgura los cálculos iniciales del mercado, los cuales se situaban en torno al 45%.
En lo que respecta a la división de centros de datos, epicentro de la comercialización de chips para inteligencia artificial que ha propulsado la mayor parte de la expansión corporativa, los ingresos ascendieron a 89.000 millones de dólares en el transcurso del último trimestre, experimentando un incremento interanual del 117%.
Por su parte, el máximo responsable ejecutivo, Jensen Huang, puso de relieve la diversificación de la demanda, señalando que cada vez son más las compañías, más allá de OpenAI, que impulsan la necesidad de nuevas infraestructuras tecnológicas. Según sus propias palabras, si hace un año el desarrollo dependía de un único laboratorio, en la actualidad se transita por una etapa dorada caracterizada por la proliferación de nuevas firmas y proyectos emergentes en el sector.
Un reducido grupo de proveedores de servicios informáticos en la nube pertenecientes a las grandes corporaciones del sector, tales como Google y Amazon, aglutinan cerca de la mitad de la facturación de la empresa, evidenciando que el billón de dólares invertido por estos gigantes ha resultado clave para consolidar sus recientes éxitos comerciales.
Huang salió en defensa de la estrategia de emplear los recursos propios de la corporación para facilitar la adquisición de hardware a sus compradores, afirmando con rotundidad que esta nueva generación de operadores tecnológicos y gestores de centros de datos figurará entre las empresas más influyentes de la historia.
No obstante, la organización también advirtió sobre una contracción temporal en sus márgenes de rentabilidad, derivada de la presión compradora sobre los centros de datos que está generando desabastecimiento de componentes de memoria a escala global. Si bien el margen bruto se situó en el 75% durante el periodo analizado, la entidad anticipa un retroceso hasta el 71% al inicio del próximo año antes de retomar la senda alcista.
Adicionalmente, la compañía informó que sus compromisos contractuales con proveedores ascendieron hasta los 279.000 millones de dólares, frente a los 119.000 millones computados en el trimestre precedente, un incremento atribuido fundamentalmente a la compra masiva de suministros de memoria.
En la misma línea, la firma advirtió que la ampliación en los plazos de liquidación acordada para grandes contratos plurianuales con clientes dotados de grado de inversión propició un repunte en las operaciones pendientes de cobro y en los saldos comerciales, los cuales alcanzaron los 63.100 millones de dólares frente a los 40.700 millones registrados tres meses atrás.
En el apartado de beneficios, la ganancia neta escaló hasta los 59.700 millones de dólares, impulsada principalmente por las plusvalías latentes generadas en su cartera de participaciones accionariales, entre las que destaca la cuota correspondiente a SpaceX tras su salida a bolsa el pasado mes de junio. En total, la entidad anotó beneficios netos por valor de 7.800 millones de dólares procedentes de activos de renta variable durante el trimestre.
Actualmente, el fabricante tecnológico continúa prácticamente marginado del mercado chino como consecuencia de las restrictivas normativas de exportación impuestas por las autoridades estadounidenses y las medidas de respuesta adoptadas por Pekín frente a sus mercancías. Desde la compañía se puntualizó que menos del 1% de la facturación obtenida mediante los procesadores Hopper de generación anterior —los cuales cuentan con autorización para su comercialización en dicho territorio conforme al marco regulatorio de Estados Unidos— provino de envíos formalizados hacia China continental.