Nestlé ha implementado una ambiciosa estrategia de descarbonización en su cadena alimentaria, reduciendo significativamente sus emisiones de CO2e. Según la compañía, ya ha logrado una disminución del 40% en el cereal utilizado para elaborar papillas infantiles, y ha ahorrado más de 43.600 toneladas de CO2e en granjas lácteas desde 2021. Estos avances se integran en un compromiso global de 112 millones de euros en sostenibilidad para toda la cadena de valor en España.
Desde 2021, Nestlé ha invertido cerca de 12 millones de euros en colaborar con cerca de 500 agricultores y ganaderos españoles en la transición hacia la agricultura regenerativa. La meta es descarbonizar la cadena de suministro y alcanzar la neutralidad climática en 2050. La inversión se centra en prácticas de manejo del suelo, ganadería y programas de acompañamiento técnico, demostrando un enfoque práctico y no meramente publicitario.
Jordi Llach, director general de Nestlé España, ha destacado que la agricultura regenerativa es clave para la hoja de ruta de la compañía hacia la neutralidad climática. La transición no es un programa piloto, sino un sistema de compra que ya condiciona el suministro de leche, tomate y cereal, cambiando las reglas del contrato con los productores.
En cereal, la compañía ha destinado 1,5 millones de euros a 26 agricultores en Castilla y León y Navarra, sobre una superficie de cerca de 5.000 hectáreas. Todo el cereal para elaborar papillas infantiles en la fábrica de La Penilla, en Cantabria, ya se produce con este grano, lo que representa 20.000 toneladas anuales de trigo, avena y cebada. La empresa prevé invertir 3 millones en este programa para 2027.
En las granjas lácteas de Galicia, Asturias y Cantabria, Nestlé ha invertido más de 6 millones de euros en más de 110 explotaciones, junto a la Fundación Global Nature. Las prácticas incluyen planes de fertilización individualizados, siembra directa, rotación de cultivos, leguminosas y recubrimiento de fosas de purines. El ahorro acumulado supera las 43.600 toneladas de CO2e a finales de 2024, y se suma al programa de agroemprendimiento con Veterinarios Asociados, que ha beneficiado a más de 40 jóvenes ganaderos.
La inversión promedio en agricultura regenerativa por explotación es de unos 24.000 euros en cuatro años. La métrica no es el gasto, sino la reducción de emisiones y la recuperación del suelo. Nestlé publica reducciones medias y ahorros verificados, pero el objetivo Net Zero de 2050 sigue dependiendo de la mejora continua en la cadena alimentaria global.
La exigencia de estándares como la Taxonomía Verde o la directiva de reporte CSRD obliga a las grandes compañías a medir no solo sus emisiones directas, sino también las de toda la cadena de suministro. La decisión de Nestlé de condicionar la compra a prácticas regenerativas traslada esta exigencia a miles de hectáreas. La inversión es seria, aunque modesta frente a las magnitudes de un gigante con una facturación global que multiplica esa cifra anual.
Las papillas infantiles que se venden en España ya incorporan cereal con una huella de carbono un 40% inferior al método convencional. La sostenibilidad se convierte en un dato concreto de compra, y la transición ya es rentable en términos de agua, suelo y estabilidad del suministro.