El viernes del Gran Premio de la Ciudad de México registró un incidente inesperado que cautivó la atención de los seguidores de la Fórmula 1. Algunos han bautizado este evento como “México superando a la inteligencia artificial” en referencia a la intervención de un perro en el circuito del Autódromo Hermanos Rodríguez.
La Fórmula 1 difundió un video que muestra cómo el perro, bautizado como “Furstappen”, ingresó al circuito cuando no había actividad en pista entre la sesión de prácticas libres 1 y la 2. La entrada del perro se produjo por una zona cercana al carril de pits, y después se movió hacia la recta principal del circuito.
En el momento de su recorrido, oficiales de pista intervinieron para dirigir al perro a una zona de escape y retirarlo del trazado. Esta acción permitió continuar con la actividad en pista y garantizar la seguridad del animal.
Aunque la presencia de perros en el circuito no es algo excepcional, ya que la pista se encuentra en un parque público y el área es extensa, lo sucedido el viernes resultó ser un evento notorio. La intervención rápida y eficaz de los oficiales de pista dejó a los espectadores boquiabiertos y generó numerosos comentarios en las redes sociales.
Es importante recordar que la presencia de perros en el circuito no es algo nuevo, ya que el riesgo de que un animal se introduzca es real. No obstante, este incidente resultó ser una situación memorable y divertida, en contraste con un evento similar que ocurrió en 1970.
En 1970, una presencia inusual de público en el circuito fue considerada la principal causa que llevó a la Fórmula 1 a abandonar México hasta 1986. En ese año, la presencia de un perro a mitad del circuito mientras se realizaban carreras provocó un accidente con Jackie Stewart, lo que condujo a la suspensión de la visita de la Fórmula 1 a la Ciudad de México.
Aunque este incidente del 2023 no resultó en consecuencias graves, sirvió como un recordatorio de las responsabilidades y medidas de seguridad que se deben implementar en eventos de este tipo para proteger tanto a los espectadores como a los pilotos y sus vehículos.