En 2015, cuando Apple presentó su Apple Watch, las marcas de relojes de gama media vieron cómo sus ingresos se reducían drásticamente en solo diez años. Swatch Group, propietaria de marcas como Tissot y Longines, experimentó una disminución del 28% en sus ingresos entre 2014 y 2025. Por su parte, Fossil Group, que incluye marcas como Michael Kors y Armani, sufrió una caída del 70%. La industria de los relojes de precio medio —que oscila entre los 150 y los 500 dólares— fue severamente afectada por el dispositivo tecnológico que también sirve como reloj.
De acuerdo con Mark Gurman de Bloomberg, Apple planea replicar exactamente la misma estrategia en el mercado de gafas. La estimación del mercado global para este segmento asciende a 200.000 millones de dólares anuales, y más de 2.200 millones de personas en todo el mundo necesitan corrección visual. TheNextWeb dio un repaso a estos planes el 31 de mayo de 2026.
La fórmula que Apple implementó con los relojes consta de tres componentes principales:
- Diseño competitivo en términos de moda, no de tecnología. El Apple Watch no se presentó como un competidor del Fitbit o del Galaxy Watch; en cambio, se posicionó frente a marcas como Tissot y Hamilton. Las personas dispuestas a gastar 300 euros en un reloj bonito eligieron invertir 350 euros por uno que ofrecía funcionalidad tecnológica adicional.
- Integración profunda con el ecosistema de Apple, específicamente con el iPhone. La compatibilidad del reloj con el teléfono móvil aseguró que fuera más que solo un accesorio; se convirtió en una razón para mantenerse dentro del ecosistema Apple.
- Precio ajustado a la gama donde ya competían las marcas de relojes. Apple no intentó entrar en el mercado de gafas de lujo; en cambio, optó por el rango de 350 a 500 dólares, precisamente donde se encuentran Tissot y otras marcas de gafas premium.
Para las gafas, Gurman explica que Apple quiere competir en el segmento de 200 a 500 euros con un producto que sea atractivo estéticamente, pero también capaz de tomar fotos y responder preguntas mediante Siri. Si una persona dispuesta a pagar 350 euros por unas Persol hoy decide invertir 450 euros en gafas Apple con estas características, el impacto sobre los vendedores tradicionales sería similar al sufrido por las marcas de relojes.
El mercado de gafas presenta desafíos adicionales. Muchas personas llevan gafas graduadas, lo que requiere una producción personalizada y la gestión con ópticos o un canal propio de distribución. Meta ha resuelto esto con Ray-Ban; cada par puede ser fabricado con graduaciones diferentes, pero solo en tiendas certificadas. Además, las gafas son un artículo de moda más expuesto que los relojes, y la aceptación social del uso de gafas inteligentes y la privacidad implicada en su uso son cuestiones que aún se discuten.
Otro aspecto diferencial es el tiempo. Cuando Apple lanzó el Watch, las alternativas inteligentes eran raras y costosas; ahora, Meta lleva más de tres años en el mercado con Ray-Ban, vendiendo más de 7 millones de pares al año. Samsung y Google también están en el mercado o próximos a entrar, lo que significa que Apple llega tarde pero con una marca fuerte en un segmento mediano-alto donde su ecosistema tiene un poder de conversión único.
La estrategia de Apple de ligar cada nuevo wearable a Apple Intelligence y Siri es crucial. Las gafas de Meta usan LLaMA, las de Samsung y Google usarán Gemini, mientras que las de Apple emplearán Siri con Visual Intelligence integrado en el mismo sistema que el iPhone, Mac, Watch y HomePod. Para los usuarios dentro del ecosistema Apple, la integración será más fluida que cualquier alternativa.
Aunque el análisis del “playbook” Apple Watch es convincente, conviene no sobreestimar su impacto. Apple Watch destruyó el mercado de relojes de gama media porque los relojes analógicos no podían ofrecer una respuesta tecnológica. Una Tissot no puede actualizarse con software ni añadir funcionalidad como cámara, mientras que las gafas inteligentes sí lo pueden.
Lo más destacado es el mercado direccionable. 200.000 millones de dólares en gafas, con 2.200 millones de personas que necesitan corrección visual, representa un segmento mucho mayor que el de los relojes que Apple atacó. La tesis de crecimiento es real.
Lo más preocupante es el retraso. Apple ha admitido que la Visual Intelligence, su diferenciador clave, aún no está lista y la fecha de lanzamiento se ha pospuesto hasta finales de 2027. Cada mes que pasa, Meta consolida su posición como referencia en el segmento.
El mercado óptico tiene un intermediario: el óptico, lo que complica la distribución a escala. Apple necesita una red de distribución con ópticos autorizados o un sistema de graduación remota aceptable, lo cual representa un problema logístico significativo en comparación con los relojes.