Un equipo internacional de científicos, liderado por Andrew Newman del Instituto Carnegie para la Ciencia y otros expertos como José María Diego y Ana Acebrón del Instituto de Física de Cantabria (IFCA, CSIC-UC), ha logrado medir la masa de un agujero negro gigante ubicado en una galaxia muy remota. Este hallazgo se debe a las avanzadas capacidades del telescopio James Webb.
El agujero negro estudiado es único ya que, aunque similar a otros “colosos” supermasivos que absorben gran cantidad de materia y emiten energía, este no está activo; en otras palabras, se encuentra en un estado de dormición. La Universidad de Cantabria destaca esta peculiaridad.
La medida del tamaño del agujero negro se realizó utilizando el movimiento de las estrellas circundantes, una técnica que permite calcular la masa a través de cómo estas orbitan alrededor del objeto central. Los resultados han sido publicados en la prestigiosa revista Science.
Aunque los astrónomos han localizado agujeros negros grandes observando cuásares, objetos muy brillantes alimentados por agujeros negros activos, el hallazgo actual se refiere a un agujero negro silencioso y apagado en una galaxia de dimensiones considerables, denominada MRG-M0138.
Esta galaxia formó la mayoría de sus estrellas hace unos 13.000 millones de años y hoy apenas produce nuevas estrellas, lo que indica que su agujero negro central también permanece inactivo. Hasta hace pocos años, medir la masa de estos agujeros negros en galaxias tan distantes era prácticamente imposible.
El equipo ha analizado el movimiento colectivo de las estrellas en MRG-M0138 para determinar la masa del agujero negro. Los datos obtenidos han sido ampliados mediante el fenómeno natural conocido como lente gravitacional, que aumenta la visibilidad de objetos muy distantes. El telescopio James Webb ha proporcionado una nitidez excepcional en este proceso.
“Ahora podemos detectar este tipo de agujeros negros inactivos incluso cuando el universo tenía solo 10.000 millones de años”, ha explicado Newman. “La combinación del poder del James Webb y el efecto de aumento de las lentes gravitacionales nos permite realizar estos hallazgos”, ha añadido.