Trabajadores y pensionados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) realizaron una movilización parcial en la intersección de Paseo de la Reforma y avenida Juárez para exigir audiencias con funcionarios de la Presidencia y la Secretaría de Gobernación. La protesta inició poco después de las 16:00 horas en el Centro Médico Nacional Siglo XXI y transcurrió por las avenidas Cuauhtémoc, Chapultepec, Eje Central y Juárez, llegando a Reforma, tras un periplo de tres horas y media.
Los manifestantes demandan un incremento salarial del 10%, rechazando la propuesta del 8% ofrecida por el director del IMSS, Zoé Robledo. Además, plantean la necesidad de abastecimiento de medicamentos, la restitución del Régimen de Jubilaciones y Pensiones, la destitución del secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, Rafael Olivos, y la convocatoria inmediata a un Congreso Nacional Extraordinario.
El líder sindical argumentó que la convocatoria a un Congreso Nacional Extraordinario es innecesaria ya que la organización ha cumplido con sus obligaciones estatutarias y planea realizar reuniones ordinarias. Sin embargo, los manifestantes amenazaron con escalonar sus protestas si sus peticiones no son atendidas.
En un desarrollo paralelo, se denunció la falta de folios en las boletas de la Consulta Salarial del IMSS. Por otro lado, el IMSS destituyó a la delegada de Durango tras la muerte de cinco recién nacidos en el hospital local. En Puebla, se informó sobre el nuevo campus de la Universidad de Educación para la Salud de Puebla (USEP).
En los festejos del Día de México en Cabo San Lucas, ocurrió un atropellamiento que dejó 17 heridos. La Corte Suprema de Justicia mandó al IMSS brindar servicio integral de salud a niños y jóvenes. Se anunció también un nuevo campus de la USEP en la capital de Puebla.
La construcción de tres estaciones del cablebús continuó, mientras que en Francia se impusieron toques de queda debido a saqueos y incendios. El ex fiscal de Chihuahua fue enviado a prisión en relación con el caso de agentes estadounidenses. El Pentágono autorizó al Departamento de Seguridad para probar un arma conocida como «rayo de calor» en la frontera con México.