Los casos de gusano barrenador en humanos en México se incrementaron significativamente durante 2026, alcanzando una proporción cinco veces mayor que en 2025.
En 2025 se registraron 117 personas infectadas, mientras que al 18 de septiembre de 2026, se reportaron 575 casos, un aumento sustancial.
Según el Sistema Especial de Vigilancia Epidemiológica de Miasis por Cochiliomyia Hominivorax, Chiapas es el estado más afectado, con 165 casos en total.
Le sigue Veracruz con 116 pacientes; Oaxaca, con 68; Puebla, con 61; Yucatán, con 47 y Guerrero, con 35 casos.
Además, se han reportado cuatro muertes en Oaxaca, Querétaro, Veracruz y Yucatán, lo que pone en evidencia la gravedad de esta infección.
Cochliomyia hominivorax, comúnmente conocida como gusano barrenador del ganado o del Nuevo Mundo, es una mosca que parasita animales y humanos, parasitando las pieles y tejidos de sus huéspedes, causando la enfermedad conocida como miasis, explica Consuelo Giménez, investigadora de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid).
Las hembras de estas moscas ponen huevos en heridas existentes en animales y humanos, o en los bordes de orificios corporales como la nariz, boca y oído, atraídas por el olor de las heridas, según la investigadora.
Entre 12 y 24 horas después de la puesta de huevos, emergen las larvas que comienzan a alimentarse del tejido de la ‘víctima’, añade Giménez.
Aunque la miasis es más común en animales, sobre todo en vacas, también puede afectar a los humanos, destacan expertos.
Los síntomas en animales incluyen comportamiento irritable o deprimido, pérdida de apetito, sacudir la cabeza, olor a descomposición y la presencia de larvas en heridas u orificios, mientras que en humanos, la fiebre, dolor en la zona afectada, supuración y presencia de larvas visibles en la herida son los signos más comunes.
Independientemente de la intensidad de la infestación, el tratamiento depende de la ubicación del gusano en el cuerpo y puede provocar afecciones secundarias graves, como septicemia, especialmente en animales y en humanos, como niños, ancianos o enfermos, subrayan los expertos.
Aunque no existen medicamentos específicos para tratar la infección, la prevención y la extracción rápida de las larvas y el limpiado de la herida son cruciales, agrega la investigadora.
En animales, la recuperación suele ser favorable en áreas con baja tasa de infestación, pero puede ser alto en casos severos, especialmente en recién nacidos, detalla Consuelo Giménez.
En el caso de las personas, una vez tratada sanitariamente la miasis, es raro que alguien muera a menos que se trate de un lugar delicado, como junto al ojo o en la dentadura, indica Morchón.
La Secretaría de Salud de México recomienda lavar heridas con agua y jabón, aplicar antisépticos y secarlas con gasas limpias, cubriendolas con apósitos o parches.
En caso de encontrar gusanos en la herida, se deben retirar sin aplastarlos y guardarlos en un frasco con alcohol para entregar a personal médico o a la Comisión México-Estados Unidos para la Prevención de la Fiebre Aftosa y otras Enfermedades Exóticas de los Animales (CPA).
No se recomienda enterrar los gusanos y se sugiere macerar o incinerar para deshacerse de ellos.