La escasez de agua es un problema conocido, pero la gestión ineficiente de este recurso en la Región Sureste de Coahuila complica aún más la situación. Este área, que carece de fuentes superficiales de agua y se encuentra en una zona de estrés hídrico, enfrenta desafíos significativos en su disponibilidad de agua potable. El sistema de gestión actual no es el modelo ideal, y la política local no contribuye a mejorar esta situación.
Las entidades responsables, tanto a nivel federal, estatal y municipal, demuestran ser altamente ineficientes en el cumplimiento de sus responsabilidades. Este hecho resalta la necesidad de una reformulación drástica en la forma de administrar los recursos hídricos. Sin duda, la gestión del agua en la región requiere un enfoque más sólido y efectivo.
Es importante mencionar que Saltillo, la capital de la entidad, ha logrado una mejora significativa en su gestión del agua gracias a una decisión tomada hace un cuarto de siglo. La integración de un socio privado en la administración del sistema permitió un avance notorio en la calidad del servicio. No obstante, este progreso se ha visto amenazado por una falta de consistencia en la toma de decisiones.
Uno de los errores más críticos ha sido la falta de inversión en nuevas exploraciones y en la mejora de la infraestructura existente. Estas acciones podrían haber asegurado un suministro más constante y eficiente de agua a los hogares de la ciudad, pero, desafortunadamente, no se han realizado con la misma urgencia y determinación que el sistema privado ha demostrado.
Para abordar la escasez de agua, se ha propuesto el proyecto “Acuaférico”, que implicaría construir una línea de conducción que rodeara la ciudad y facilitara el suministro rápido a las colonias del norte y poniente de Saltillo. Según las estimaciones, el costo del proyecto asciende a 111 millones de pesos, una suma no excesiva en el contexto de los presupuestos públicos.
No obstante, la implementación de este proyecto se ha demorado, lo que demuestra la falta de una clase política capaz de asumir con responsabilidad los desafíos actuales. La falta de decisiones y la inacción no solo afectan el suministro de agua, sino que también comprometen el futuro de la ciudad y la región.