En Guadalajara, Jalisco, la atención se centra en una serie de denuncias sobre agua contaminada y sospechas de abusos policiales que han generado una protesta ciudadana. Según los informes, desde marzo, los residentes de la zona metropolitana han reportado agua con olor a cloaca y presunta presencia de metales pesados y heces fecales, sin cloración adecuada.
Organizaciones de derechos humanos han confirmado que al menos 320 colonias del área metropolitana de Guadalajara están afectadas por el agua contaminada. Estos colectivos han analizado muestras y detectado problemas significativos en la calidad del agua suministrada.
El pasado domingo, aproximadamente 10,000 personas salieron a las calles para exigir respuestas sobre la calidad del agua, lo que resultó en un enfrentamiento entre la policía y los manifestantes. Se informa de detenciones y heridos, incluyendo periodistas, con 39 personas detenidas y 28 policías heridos, dos de ellos en condiciones críticas.
El gobernador Pablo Lemus ha anunciado una investigación sobre la actuación de los agentes, mientras que denuncias apuntan a una posible intervención de un grupo de choque de unas 400 personas que se encargó de agredir a los policías con diversos objetos. Lemus también asegura que se instruyeron a las autoridades para revisar cada detención y los videos disponibles para investigar y sancionar posibles excesos.
Colectivos de derechos humanos y familiares de los detenidos denuncian el uso excesivo de la fuerza, incluyendo gas lacrimógeno, balas de goma y agua, utilizados de manera indiscriminada, incluso contra menores y adultos mayores. Denisse Montiel, de Cepad, reporta que 49 personas fueron detenidas de forma arbitraria y permanecieron incomunicadas, mientras que 18 fueron liberadas con lesiones graves. Se cuestiona la situación de otras 31 personas y la falta de una lista de detenidos publicada por la Fiscalía.