OpenAI provocó debate en la comunidad científica al anunciar que su inteligencia artificial resolvió el problema de Navier-Stokes, uno de los llamados Problemas del Milenio, considerados entre los más difíciles de la historia. Según la compañía, la solución fue obtenida mediante un modelo interno que aún no ha sido presentado públicamente y que supera a GPT-6 Astra. El resultado fue logrado tras unas 88 horas de trabajo simultáneo de un grupo de agentes de inteligencia artificial.
El anuncio, sin embargo, fue rápidamente cuestionado por el matemático Tristan Buckmaster, profesor de la Universidad de Nueva York (NYU). Buckmaster expresó dudas sobre la procedencia de la información y afirmó que su propia investigación pudo haber influido en el desarrollo del modelo. La empresa asegura no haber utilizado datos específicos de usuarios, aunque reconoce que no puede descartar la contribución de datos desidentificados.
Buckmaster ha aclarado que no acusa directamente a OpenAI de haber usado sus datos, pero pide esclarecer la cronología de los acontecimientos. OpenAI sostiene que sus investigadores no tuvieron acceso al trabajo de Buckmaster y Alpöge antes de que éste fuera publicado.
El problema de Navier-Stokes busca determinar si las ecuaciones que describen el movimiento de fluidos pueden desarrollar singularidades en ciertas condiciones. OpenAI afirma que sus investigaciones demuestran que estas ecuaciones pueden presentar una singularidad en tiempo finito. La compañía ha publicado una demostración de 166 páginas y una formalización del resultado mediante el sistema Lean.
La afirmación aún debe pasar por el escrutinio de la comunidad matemática, y la noticia ha abierto una discusión sobre autoría, reconocimiento y privacidad en la investigación con inteligencia artificial. La controversia plantea una pregunta fundamental: ¿Qué ocurre cuando un investigador utiliza herramientas de una empresa de IA para desarrollar una idea que aún no ha sido pública y posteriormente la misma empresa presenta un avance relacionado?
El caso ha generado incertidumbre sobre el uso de inteligencia artificial en matemáticas y sobre la información disponible para los investigadores antes de iniciar el proyecto. Actualmente, el supuesto avance de OpenAI representa una de las afirmaciones más relevantes en el uso de IA en matemáticas, pero también uno de los casos que más preguntas ha generado sobre la extensión del conocimiento producido previamente por investigadores humanos.