Washington – El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha emitido un duro cuestionamiento a las medidas adoptadas por México contra las organizaciones criminales. Aunque admite que las acciones del gobierno mexicano han aumentado en frecuencia y en amplitud, considera que los resultados no reflejan una situación satisfactoria en términos de control de las actividades ilícitas.
Estas declaraciones se dieron durante una visita oficial a Sudamérica, que incluyó paradas en Colombia y Ecuador. Rubio resaltó que, según su análisis, ciertos territorios de México siguen fuera de la jurisdicción efectiva de las autoridades estatales y están en manos de organizaciones criminales, particularmente las conocidas como mafias mexicanas.
En un tuit, Rubio señaló que estas zonas no están gobernadas por el Estado y están bajo el control de las organizaciones narco-terroristas, lo que constituye un gran reto para la estabilidad regional y la seguridad de Estados Unidos.
El secretario de Estado describió a las mafias mexicanas como la “cabeza de la serpiente” en las redes de criminalidad del continente. También advirtió sobre el impacto directo que la violencia y la criminalidad tienen en la vida cotidiana de los mexicanos, afectando a ciudadanos en general, a jueces, periodistas y hasta candidatos políticos.
Rubio enfatizó que las actividades criminales que se producen en la frontera sur de Estados Unidos no solo representan un problema para México, sino que también tienen implicaciones directas para la seguridad del país norteamericano. Por lo tanto, reiteró la necesidad de una colaboración estrecha y medidas más estrictas para combatir estos grupos.
Aunque expresó la voluntad de continuar con el diálogo y la colaboración bilateral, Rubio sugirió que Washington busca soluciones definitivas para abordar la amenaza transfronteriza representada por estas organizaciones criminales.
El recorrido de Rubio por la región también incluyó encuentros con los líderes políticos de Colombia, Ecuador y Perú, Abelardo De La Espriella, Daniel Noboa y Keiko Fujimori, respectivamente. La agenda diplomática de la Casa Blanca se centra en fortalecer la cooperación en materia de seguridad hemisférica, comercio bilateral y estabilidad política en la región.