Luiz Inácio Lula da Silva elevó el tono en la recta final de su campaña hacia la segunda vuelta electoral, programada para el 25 de octubre, donde enfrentará al candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro. Durante un acto en el noreste de Brasil, Lula centró su discurso en la soberanía nacional, la relación con Estados Unidos y la demanda de transparencia en su oponente, previo al debate presidencial.
El candidato, durante un recorrido entre Juazeiro y Petrolina, dos ciudades del noreste, aseveró que la elección de octubre definirá la postura de Brasil frente a Washington. Al hacerlo, Lula presentó la batalla como una elección entre proteger los símbolos nacionales o ceder ante intereses estadounidenses.
“Lo que está en juego es decidir si queremos un Brasil que se mantenga firme en sus valores o un Brasil que abandone su soberanía para someterse a las presiones extranjeras”, expresó Lula ante una gran multitud de simpatizantes.
A lo largo de la campaña, Lula ha cuestionado las alianzas de la familia Bolsonaro con el gobierno de Estados Unidos, especialmente con el expresidente Donald Trump. Según Lula, estos vínculos han sido utilizados para obstaculizar procesos judiciales contra Jair Bolsonaro, incluyendo su encarcelamiento.
Además, el candidato del Partido de los Trabajadores condicionó su participación en el debate presidencial, programado para este viernes, a que Flávio Bolsonaro autorice la revisión de sus registros bancarios y telefónicos, así como los de otros miembros de su familia. Declaró que si Bolsonaro no presenta la documentación necesaria para quebrar el secreto bancario y telefónico, no participará en el debate.
“El Presidente de la República no puede debatir con un individuo que ha violado la ley y el secreto bancario. Si no presenta el documento, no habrá debate”, sostuvo Lula.
El candidato entregó una autorización a la Justicia Electoral y a la Corte Suprema para quebrar su propio secreto bancario y telefónico, extensible a su familia, si Bolsonaro hace lo mismo.
En el primer debate, marcado por acusaciones cruzadas de corrupción, se generó un tenso intercambio que dejó marcadas las relaciones entre ambos candidatos.
Según datos oficiales, en los comicios del 4 de octubre, más de 33 millones de brasileños no votaron, representando el 21 por ciento del electorado habilitado en Brasil. El sufragio es optativo para las personas mayores de 70 años.