La inteligencia artificial está revolucionando diversos sectores, incluyendo el de la salud, abriendo nuevas vías para la simplificación de procesos, la reducción de cargas administrativas y el incremento del tiempo destinado a la atención médica. Desde la gestión de consultorios hasta la interacción entre médicos y pacientes, estas herramientas ofrecen una serie de posibilidades que buscan mejorar la eficiencia y la calidad del cuidado sanitario. No obstante, su verdadero impacto dependerá de que también sean accesibles para los profesionales que trabajan fuera de las instituciones con mayores recursos.
El tema adquiere una particular relevancia en el marco del Día Internacional de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación para el Sur, celebrado el 16 de septiembre, que busca destacar las desigualdades persistentes entre países y regiones en materia de capacidades científicas, tecnológicas e innovadoras. Según la ONU, los países de ingresos altos concentran el 77% del gasto mundial en investigación y desarrollo, mientras que los países de ingresos bajos representan apenas el 0,3%. Este desequilibrio también se refleja en la investigación en salud; en 2022, por cada investigador en salud en países de ingresos bajos, había 59 en países de ingresos altos.
El acceso a la innovación depende en gran medida de las condiciones de conectividad. La Unión Internacional de Telecomunicaciones señala que 2,200 millones de personas permanecían desconectadas de Internet en 2025. En México, a pesar de que el 83,1% de la población de seis años o más utilizó Internet durante 2024, el porcentaje fue del 86,9% en las zonas urbanas y del 68,5% en las rurales, de acuerdo con el INEGI.
Estas brechas plantean retos para la transformación digital de la salud. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las tecnologías digitales pueden contribuir a fortalecer los sistemas sanitarios y mejorar la prestación de servicios. Actualmente, 129 países cuentan con una estrategia nacional de salud digital, lo que refleja la incorporación de estas herramientas en el sector.
La siguiente etapa de esta transformación está marcada por la inteligencia artificial. Si las primeras etapas de la digitalización se enfocaron en trasladar la información y los procesos del papel a plataformas digitales, hoy la IA comienza a participar directamente en tareas cotidianas de los profesionales de la salud. Esto abre nuevas posibilidades para reducir cargas administrativas, facilitar el acceso a información especializada y liberar tiempo para la atención de los pacientes.
No obstante, el avance tecnológico también plantea nuevos retos; que estas capacidades no queden reservadas para las instituciones con mayores recursos. La evolución de la salud digital exige pensar también en cómo acercar herramientas cada vez más avanzadas a las prácticas médicas independientes, donde la adopción tecnológica puede avanzar a un ritmo distinto.
Doctoralia, plataforma de salud digital que conecta a pacientes con profesionales de la salud, realizó una encuesta entre 1,234 médicos de Brasil, México, España e Italia para conocer qué herramientas utilizan como apoyo en su práctica. El estudio encontró que 47% de los médicos consultados no utilizan ninguna herramienta de apoyo clínico. Entre quienes sí recurren a ellas, las opciones más utilizadas son herramientas de inteligencia artificial de uso general como ChatGPT, Gemini y Claude.
La encuesta también muestra que el respaldo científico y la confianza son entre los principales factores que los médicos consideran al elegir estas herramientas, junto con la rapidez y facilidad de uso. Esto refleja uno de los principales retos que enfrenta la inteligencia artificial aplicada a la salud: que las herramientas no solo sean fáciles de utilizar, sino que también ofrezcan información confiable para acompañar el trabajo de los profesionales.
En México, esta evolución forma parte del trabajo que Doctoralia ha desarrollado durante sus nueve años de presencia en el país. La plataforma cuenta actualmente con más de 390,000 profesionales y ofrece soluciones digitales que acompañan distintas necesidades de la práctica médica. Entre ellas se encuentra Noa Evidence, un asistente de investigación impulsado por IA, diseñado para profesionales de la salud. Les ayuda a acceder rápidamente a evidencia médica y sintetizarla mediante la búsqueda en guías clínicas. Su objetivo es ofrecer respuestas rápidas y fiables sin interrumpir la práctica clínica.
La incorporación de herramientas como Noa Evidence responde a una evolución en la manera en que la tecnología puede acompañar a los profesionales de la salud; no solo facilitando la conexión con pacientes, sino también acercando información y recursos que pueden ser útiles en su práctica cotidiana.
“La conversación sobre innovación en salud no debería centrarse en qué tecnologías somos capaces de crear, sino en cómo logramos que sean útiles para quienes están todos los días frente a un paciente. El verdadero desafío está en convertir los avances tecnológicos en herramientas que respondan a necesidades concretas y que puedan integrarse de manera responsable en la práctica médica”, señaló Adrián Alcántara, Director General de Doctoralia México.
En este contexto, vale la pena detenerse a pensar qué papel puede jugar la tecnología para países del Sur Global, donde el desarrollo tecnológico convive con brechas históricas en infraestructura, capacidades y acceso. La inteligencia artificial puede representar una nueva oportunidad para acelerar la transformación de sectores esenciales, pero también obliga a mantener una conversación sobre acceso, responsabilidad y utilidad.
El avance de la tecnología en salud, por tanto, no debería medirse únicamente por la sofisticación de las herramientas que se desarrollan, sino también por su capacidad para responder a las necesidades de los profesionales, integrarse en contextos reales y contribuir a que la atención médica evolucione junto con las nuevas posibilidades que ofrece la ciencia y la tecnología.