La situación es recurrente en conciertos, festivales y eventos multitudinarios: solicitas un refresco o cerveza y junto a su precio te cobran un vaso de plástico grueso, frecuentemente adornado con el logotipo del evento. Teoreticalmente, este vaso se supone reutilizable. Sin embargo, en la práctica, es común que acabe como recuerdo, abandonado en una mochila, en un contenedor o incluso en el suelo.
Ese escenario ha sido denunciado por la Alianza Residuo Cero y la plataforma #LeydeResiduosYA, formadas por más de 130 organizaciones sociales, ecologistas, vecinales y de consumidores. En un comunicado publicado por Greenpeace, estas entidades exigen al Ministerio para la Transición Ecológica que aproveche la reforma del Real Decreto de Envases para cerrar lo que consideran un vacío legal: vasos vendidos como “reutilizables” sin un sistema real de retorno, lavado y nueva circulación.
La legislación española ya obliga a los promotores de eventos festivos, culturales o deportivos a implementar alternativas a la venta y distribución de bebidas en envases y vasos de un solo uso desde el 1 de julio de 2023. También deben asegurar el acceso a agua potable no envasada durante el evento.
El problema, según estas organizaciones, es que esta obligación se está cumpliendo con frecuencia de forma superficial. El vaso deja de ser fino y ahora incluye un diseño del festival; se cobra aparte y se presenta como una opción verde. Pero si no existe un sistema claro para devolverlo, si no se recupera, si no se lava y si no vuelve a usarse en un circuito organizado, su impacto es similar al de un vaso de un solo uso.
Julio Barea, responsable de residuos de Greenpeace, resume la situación con una frase directa: un vaso no es reutilizable por ser de plástico más grueso ni por llevar impreso un mensaje sostenible. Lo es únicamente si retorna, se lava y vuelve a circular de manera sistemática. Sin ese circuito, alertan las organizaciones, estamos ante un residuo de un solo uso disfrazado de verde.
La crítica no es solo ambiental. También es económica. En muchos eventos, el vaso se cobra como si fuera un depósito, pero luego no hay una devolución real o el sistema para recuperarlo es confuso, inexistente o poco visible. Así, el supuesto incentivo para reutilizar termina convertido en un ingreso adicional para el promotor.
116 entidades unidas por una causa común: promover un modelo de gestión de residuos más sostenible en España. ¡Es hora de actuar!💚🌍 #LeydeResiduosYA #MedioAmbiente #Sostenibilidad