En medio de la amenaza del huracán Polo, la ciudad de Puerto Vallarta ha demostrado su capacidad para mantener la calma y la normalidad en sus actividades diarias. El Malecón, corazón de la ciudad y punto de referencia obligado para los turistas, fue el escenario perfecto para disfrutar de la tarde del miércoles 23 de septiembre.
Con una mezcla perfecta de sol y nubes, el cielo abrió sus brazos a los visitantes y locales que se reunieron en el paseo marítimo. Los niños jugaban en las jardineras mientras los adultos disfrutaban de la vista del mar. Ciclistas y peatones recorrían el Paseo Díaz Ordaz y la calle Morelos, rodeados por el sonido del mar y la alegría de la multitud.
La vida en Puerto Vallarta no se ha detenido por la llegada del huracán Polo. Los comercios y establecimientos de la zona se mantuvieron abiertos, recibiendo a los clientes con sus puertas y ventanas sin cintas ni tapias. Solo un local en el Malecón II optó por cerrar sus cortinas y cubrirse con costales de arena, un gesto de precaución ante la posible afectación por el oleaje.
En medio de la incertidumbre, la gente de Puerto Vallarta y los turistas decidieron no dejarse llevar por la adversidad. Con una actitud optimista, se dieron cita en las calles, disfrutando de la vida y la tranquilidad que caracterizan a esta ciudad costera. Parecía que la tormenta solo existía en las noticias y las redes sociales, lejos de la realidad cotidiana de esta hermosa comunidad.