Ixtaczoquitlán.- El futuro del ingenio El Carmen se encuentra en un delicado equilibrio, dependiendo de la aprobación de posibles compradores interesados en adquirir la factoría, un proceso que se despliega bajo una presión financiera significativa. Cinco grupos empresariales han manifestado su intención de comprar la factoría, aunque la deuda acumulada, que supera los 95 millones de pesos, representa un serio obstáculo para concretar la transacción. La permanencia del ingenio en el mercado se mantiene en el aire, en parte debido a la participación de estos inversionistas, aunque también limitada por la complejidad financiera de la operación.
Según información proporcionada por fuentes allegadas a la empresa, cinco entidades empresariales se han mostrado dispuestas a adquirir la factoría, mientras que la pendiente de pago acumulada supera los 95 millones de pesos, lo que convierte el proceso en un desafío financiero importante. Detrás de este proceso se encuentra un centro de empleo en crisis, con un total de 518 trabajadores afectados, distribuidos en 158 de planta permanente, 240 temporales y 120 eventuales. Además, la factoría depende de los productores de caña, cuya actividad se ve afectada por el estado de inactividad de la planta.
El ingenio ha acumulado adeudos desde 2010 y el concurso mercantil no ha logrado concretar una salida viable, avanzando hasta la etapa de quiebra. Actualmente, desde la Ciudad de México, se revisan las propuestas de los compradores interesados, con el problema central para los posibles adquirientes siendo el tamaño del boquete financiero.
Entre los acreedores se encuentran la Secretaría de Hacienda, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), los trabajadores y Cargill, que adquiría el azúcar producido por El Carmen. Los trabajadores buscan recuperar lo que se les debe, pero su principal objetivo es que el lugar vuelva a producir, ya que con la planta detenida se pierde una fuente importante de empleo y se afecta la actividad económica relacionada con la producción de caña.
El riesgo de la situación actual se concreta en la posibilidad de que ninguna de las ofertas resulte viable, lo que podría llevar a la venta de los bienes del ingenio para obtener recursos y cubrir las obligaciones pendientes con diversos entes. Mientras se define el destino de El Carmen, los trabajadores mantienen una vigilancia en las instalaciones para evitar saqueos, una tarea que actualmente es cubierta por Grupo Cargill, uno de los principales acreedores.
Después de años de deudas, un concurso mercantil sin solución y el cierre de la actividad productiva, El Carmen enfrenta ahora su última oportunidad para volver a operar o convertirse en un ejemplo de un ingenio que terminó reducido a sus bienes y recuerdos de una mejor etapa en Cuautlapan y la región.