El verdadero análisis no debe centrarse únicamente en la fuerza potencial que exhibirá el fenómeno de El Niño, sino más bien en la ubicación geográfica o las regiones específicas que serán afectadas por su llegada. Este cambio de enfoque es crucial para entender el impacto real.
Históricamente, México ya brindó una respuesta parcial a esta compleja cuestión en años anteriores, particularmente durante un evento significativo ocurrido en 1998. Dicha experiencia pasada sirve como un antecedente vital para los modelos predictivos actuales.
De hecho, el evento de El Niño que tuvo lugar entre 1997 y 1998 es catalogado entre algunos de los periodos más intensos registrados en la historia moderna del fenómeno. Esta intensidad fue de tal magnitud que coincidió con diversas condiciones atmosféricas y climáticas específicas…