Scott Gottlieb, exmiembro del comité de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), ha alertado sobre el brote de ciclosporiasis, conocido popularmente como “diarrea explosiva”. Según su análisis, este brote estaría directamente asociado al consumo de cilantro y perejil provenientes de una zona agrícola ubicada en el centro de México, donde se detectó un grave evento de contaminación que afectó a múltiples cultivos.
Durante una reciente aparición ante CNBC, Gottlieb calificó la magnitud del brote por ciclosporiasis como “sumamente importante”. Él explicó que las investigaciones sanitarias han convergido en señalar una región agrícola específica en el centro mexicano como el punto de origen principal de los contagios. Estos casos se han manifestado no solo en la zona de los Grandes Lagos, sino también en estados tan apartados como Nueva York y Carolina del Norte.
“Todo apunta a que el brote está ligado a productos agrícolas, específicamente al perejil y al cilantro. Nuestra hipótesis más sólida sugiere que su origen geográfico se encuentra en el centro de México,” detalló el exfuncionario federal, enfatizando la procedencia internacional de los alimentos responsables.
Las autoridades sanitarias estadounidenses actualmente están llevando a cabo una investigación exhaustiva para determinar la causa exacta del deterioro y contaminación de estos cultivos. Entre las posibles fuentes de riesgo que han sido consideradas se encuentran el uso inapropiado de aguas residuales sin tratamiento adecuado para fines de riego, o bien, factores climáticos anómalos que pudieron haber facilitado la proliferación del parásito *Cyclospora*.
Respecto a las declaraciones sobre la contaminación, Gottlieb reconoció que el gobierno mexicano ha negado hasta ahora la existencia de problemas en los campos cultivados dentro de su territorio central. Sin embargo, mantuvo su postura alertando que una porción significativa de estos productos ya está siendo retirada proactivamente de la cadena de suministro comercial estadounidense. Esta medida preventiva, según aseguró, es crucial para mitigar y reducir el riesgo potencial de nuevos contagios.
Además, recordó un antecedente importante: antes del periodo comprendido entre 2016 y 2017, la mayoría de los brotes de ciclosporiasis en EE. UU. estaban vinculados a alimentos importados. Aunque es cierto que recientemente se han reportado algunos casos relacionados con productos cultivados localmente, especialmente en California, Gottlieb sostuvo que el vínculo más probable sigue siendo con aquellos artículos agrícolas traídos del extranjero.
Sobre la magnitud de la crisis, el exdirector de la FDA aclaró que, si bien se han comunicado cifras aproximadas de diez mil casos afectados, él estima que el número real podría ser significativamente mayor, ubicándose entre diez y veinte veces esa cifra. Esta proyección se debe a que muchas personas pueden pasar desapercibidas sin presentar síntomas evidentes, desarrollar cuadros leves o simplemente no someterse a pruebas diagnósticas.
En consecuencia, Gottlieb advirtió que este representa el brote más grande de ciclosporiasis registrado hasta la fecha. Consideró vital señalar que la cantidad real de personas afectadas podría superar con creces lo que se ha contabilizado oficialmente en los informes sanitarios. A pesar de estos detalles alarmantes, mencionó que la FDA ya logró rastrear la fuente del problema hasta esa región agrícola mexicana, aunque las labores investigativas continúan abiertas para precisar el mecanismo exacto por el cual ocurrió dicha contaminación.