El 15 de septiembre, Claudia Sheinbaum nuevamente lideró el Grito de Independencia desde el balcón de Palacio Nacional. Durante este acto protocolario, un elemento particularmente notorio fue el vestido que la presidenta optó para la ceremonia más emblemática del país.
Para esta ocasión, la mandataria apostó por un atuendo minimalista y elegante, incorporando una propuesta que reforzaba el uso de elementos artesanales mexicanos. El vestido presentado en este evento destacó por la predominancia de los bordados, que se contrastaban con el tono oscuro de la prenda.
El vestido elegido por Sheinbaum era largo y de color negro, con una silueta de líneas rectas. La parte superior del vestido resaltó con motivos florales bordados a mano, mientras que la falda mantenía una apariencia lisa y oscuro. El calzado complementario, también en negro, logró mantener la unidad visual del conjunto.
Los bordados florales fueron especialmente notables bajo la Banda Presidencial, que completó el atuendo durante el acto realizado frente a la multitud en el Zócalo. La Banda Presidencial fue confeccionada por personal de la Dirección General de Fábricas de Vestuario y Equipo de la Secretaría de la Defensa Nacional, y su elaboración implicó el trabajo de mujeres militares.
El diseño floral se desarrolló a través de la técnica de aguja de gancho, y fue realizado por artesanas del Taller de Bordado Biulú, un grupo de muxe de Juchitán, Oaxaca. La confección final del vestido fue llevada a cabo por Saúl Mosqueda, quien unió los bordados realizados por las creadoras oaxaqueñas.
La elección del vestido mantiene la línea de otros momentos oficiales de Sheinbaum. Para su toma de protesta, en octubre de 2024, utilizó un vestido de color crema con elementos textiles del Istmo de Tehuantepec. Un año más tarde, durante su primer Grito de Independencia, lució un vestido morado con bordado artesanal nahua, elaborado por Virginia Verónica Arce Arce, de San Isidro Buen Suceso, Tlaxcala.
La elección del vestido en este Grito de Independencia 2026 combinó una estética de tonos oscuros con técnicas artesanales mexicanas, reforzando la presencia del trabajo de creadoras textiles en la imagen de una ceremonia oficial.