El artista peruano Mateo Cabrera inauguró recientemente en la Galería Juárez 2525 su exposición pictórica titulada “El panteón de mis diosas improbables”. El pintor viajó a Torreón desde Lima, capital de Perú, para realizar esta exhibición, que marca su primera participación en la ciudad.
Según Cabrera, su trabajo se centra en el juego y los simbolismos, buscando crear personajes femeninos que despierten el asombro del espectador. “Son personajes que interpretan diferentes roles, pero todas ellas en dominio absoluto de su poder y conviviendo con elementos sobrenaturales que les otorgan un carácter extraordinario”, comenta el artista.
La obra más destacada de la exposición es “La Cabrera”, donde se representa a una especie de heroína montada sobre una cabra. Esta pintura, que lleva el apellido del artista, tiene un significado profundo para Mateo Cabrera, quien explica que está creando una homenaje a su linaje paterno, los Cabrera.
“Cree en la existencia de una conexión ancestral y un heredero invisible. En este caso, la obra ‘La Cabrera’ se convierte en un tributo a sus antepasados, pero en un contexto que también refleja el asombro y la magia asociados a las fechas de celebración mexicanas”, añade el pintor.
En cuanto a la elección del título y la fecha de la inauguración, Cabrera menciona que la coincidencia con el Día de Muertos fue pura casualidad. Sin embargo, admite que la tradición mexicana le parece fascinante y única, comparándola con las celebraciones en Perú, que son menos comunes.
El artista explica que el empleo de figuras femeninas en su obra es simplemente un capricho. “Creo en la pintura como una experiencia estética que debe despertar asombro, generar contemplación. Las mujeres en mis pinturas son personajes llenos de poder y belleza, reflejando su carácter sobrenatural”, concluye Mateo Cabrera.
La exposición de Mateo Cabrera “El panteón de mis diosas improbables” permanecerá en la Galería Juárez 2525 hasta el 5 de enero de 2027, ofreciendo a los visitantes la oportunidad de experimentar con sus propios ojos el asombro y el juego de imágenes, colores y formas que caracterizan su trabajo.