En ocasiones, la nostalgia puede despertar emociones que son difíciles de explicar, provocando una mezcla de melancolía y gratitud. Sin embargo, este sentimiento no siempre es placentero; puede ser un mecanismo de evasión que nos atrapa en el pasado y dificulta vivir el presente.
En una nueva edición de “Fuera del Diván”, la periodista Cori Muñoz y la Dra. Osiris Pazarán Galicia exploraron las diversas formas en que la nostalgia se manifiesta, su relación con los procesos de duelo y la importancia de aprender a aceptar las pérdidas sin dejar de vivir el presente.
A partir de los versos del Romance de la pena negra, de Federico García Lorca, la especialista explicó cómo los recuerdos pueden convertirse en una fuente de bienestar, pero también en una forma de mantener abiertas heridas emocionales.
“El tema de estar atrapado en el recuerdo nos hablaría de estar atrapados en el duelo, en el dolor y en el pasado como un mecanismo de no estar en contacto con la realidad del aquí y el ahora”, explicó la Dra. Osiris Pazarán.
Las pérdidas pueden ser reales o simbólicas. Entre las primeras se encuentra el fallecimiento de un ser querido, mientras que las segundas pueden relacionarse con un divorcio o con el fin de una etapa de vida que no ocurrió como se esperaba. Estas experiencias pueden desencadenar un proceso de duelo en el que es necesario reconocer el dolor y aceptar que la realidad ha cambiado.
Una de las maneras de identificar qué tanto está afectando emocionalmente una pérdida es observar la funcionalidad de la persona en su vida cotidiana. “Qué tanto a mí me puede doler mucho como persona, pero puedo seguir haciendo mis funciones de ama de casa, de trabajadora, de empleada”, explicó la Dra. Osiris Pazarán, señalando que el dolor emocional puede coexistir con la capacidad de continuar realizando las actividades habituales.
Una persona que comienza a tener dificultades para levantarse de la cama, trabajar o mantener sus actividades cotidianas, es importante prestar atención a lo que está experimentando. Idealizar el pasado también puede ser una forma de evasión. Recordar determinadas etapas de la vida como si hubieran sido perfectas, dejando de lado las experiencias negativas que también formaron parte de ellas, puede funcionar como un mecanismo para protegerse de experiencias dolorosas.
La doctora explicó que algunas personas conservan únicamente los aspectos positivos de su infancia o juventud, lo que puede funcionar como un mecanismo para protegerse de experiencias dolorosas. Durante la charla, compartió el caso de una paciente que durante muchos años mantuvo una imagen idealizada de un familiar que había sido especialmente atento con ella durante su niñez. Sin embargo, durante su proceso terapéutico logró reconocer que detrás de aquellos recuerdos también existían experiencias de abuso que no había podido identificar cuando era pequeña. Este ejemplo permitió reflexionar sobre cómo una persona puede recordar una etapa de su vida de manera distinta a como realmente la experimentó y sobre la importancia de reconocer las distintas partes de nuestra historia.
Para la especialista, recordar los momentos agradables no representa un problema, siempre que también exista la capacidad de reconocer las dificultades que se atravesaron.
La conversación también abordó la acumulación de pertenencias relacionadas con familiares o personas que ya no están. A partir de una anécdota compartida por Cori Muñoz sobre la necesidad de ordenar su ropa, ambas reflexionaron sobre las personas que conservan grandes cantidades de objetos porque sienten que desprenderse de ellos significa perder una parte de su historia. La Dra. Osiris explicó que, en algunos casos, esta conducta puede estar relacionada con la necesidad de mantener el control y evitar que las cosas cambien.
No obstante, aclaró que guardar pertenencias no significa necesariamente que exista un problema. Para identificar cuándo una conducta afecta a una persona, nuevamente es importante observar si puede mantener sus actividades y desenvolverse en su entorno cotidiano.
La nostalgia, explicó, no necesariamente debe entenderse como algo negativo, pues nuestra historia, las experiencias y las personas que han formado parte de nuestra vida contribuyen a definir quiénes somos. La diferencia está en no utilizar esos recuerdos para evitar los cambios o desvalorizar la etapa que estamos viviendo. “No podemos ser gente sin pasado, que no hay nada detrás de ti. Pues claro que te sostiene tu historia, tus antepasados, todo esto te sostiene y te va definiendo”, señaló Cori Muñoz.
La especialista también habló sobre la importancia de las relaciones humanas y de contar con personas con quienes expresar las emociones. Cori Muñoz destacó que los seres humanos no somos individuos aislados y que compartir sentimientos como el miedo, la angustia, la nostalgia o la tristeza puede hacer más llevaderos algunos momentos difíciles.
La psiquiatra Osiris Pazarán Galicia concluyó su intervención recordando la importancia de las redes de apoyo y de reconocer nuestra historia como parte de nuestro crecimiento. “El pasado es un faro para saber de dónde venimos. Nunca un puerto para quedarnos a vivir en los recuerdos”, expresó Cori Muñoz al despedir esta edición de “Fuera del Diván”.