El informe de octubre de 2026 del Fondo Monetario Internacional (FMI) presenta un panorama complejo sobre la estabilidad financiera global. Mientras que los mercados han mantenido su fortaleza desde abril, con ganancias corporativas sólidas y condiciones financieras generosas, el informe advierte de riesgos significativos que podrían desestabilizar la situación.
Una de las principales paradojas detectadas es la dependencia de la inversión en inteligencia artificial (IA). Esta inversión ha compensado las dificultades geopolíticas y la incertidumbre en las políticas públicas, contribuyendo a un optimismo económico. No obstante, este optimismo se sustenta en una singular apuesta tecnológica, ya que la presencia de gigantes de la nube en el mercado de bonos corporativos ha aumentado exponencialmente. Según el informe, estos gigantes concentran actualmente el 10% de la emisión mundial de bonos corporativos de grado de inversión, frente al 1% en 2024. A su vez, sus flujos de caja libre están registrando una reducción.
El FMI también alerta sobre la creciente financiación circular, donde catorce operaciones públicas desde 2023 han aportado 300 mil millones de dólares en inversión accionaria y 650 mil millones en deuda, a cambio de 1.4 billones de dólares en compromisos futuros de ingresos. Mientras los inversionistas suelen ser sólidos, esta inversión se concentra en pocos receptores. Si una empresa se debilita, advierte el informe, las inversiones pierden valor precisamente cuando disminuyen los ingresos que las respaldaban. El informe estima que una reversión en la inversión en IA podría reducir la inversión mundial hasta en 1.3% hacia 2028, lo que representa una nueva fricción.
El segundo riesgo es el relacionado con los bonos de los gobiernos. La reaparición de la inflación o dudas fiscales podrían disparar los rendimientos de forma incontrolada, dada la elevada deuda pública y los vencimientos pendientes. Este escenario se ilustra con el hecho de que 14 de 33 grandes bancos centrales han subido sus tasas desde el segundo trimestre, en comparación con solo dos en el primer trimestre, impulsionados por el choque energético de la guerra en Medio Oriente. El FMI recomienda claridad en la comunicación y respeto a la independencia de los bancos centrales, pero esto plantea una contradicción, ya que se pide disciplina fiscal a gobiernos con menor margen y mayores demandas presupuestales.
El tercer riesgo es la emergencia de modelos avanzados de IA como facilitadores de ciberataques y herramientas defensivas. La misma tecnología que amplía las amenazas también dificulta la regulación, al fomentar la innovación sin controlar flancos sistémicos. Ninguno de estos riesgos por sí solo amenaza la estabilidad, pero los riesgos surgen cuando encuentran vulnerabilidades preexistentes. Por ejemplo, los fondos de cobertura han triplicado sus activos brutos hasta 13 billones de dólares, apoyando la liquidez normalmente, pero podrían agravar las caídas por su apalancamiento y posiciones en operaciones abarrotadas. Los fondos de crédito privado directo enfrentan un examen sin precedentes, mientras que las aseguradoras y los fondos de pensiones acumulan activos poco líquidos. Los activos tokenizados, aunque aún pequeños, abren nuevas vías para el apalancamiento y el desajuste de plazos.
Los bancos han superado la prueba de resistencia global, aunque con matices. En el escenario adverso, con alza de energía, inflación y corrección de la IA, se revelarían proporciones significativas de bancos vulnerables. Los hogares han reducido sus deudas, pero una caída en el mercado inmobiliario o de acciones golpearía más a los de menores ingresos. En las economías emergentes, algunos colchones se han erosionado y las fronterizas dependen más de financiamiento opaco que debilita la transparencia de su deuda.
El informe prescribe resiliencia, transparencia y preparación. Aunque destaca riesgos incómodos, invita a preguntas que el mismo texto no resuelve. Si los reguladores reconocen el exceso de apalancamiento en torno a la IA, ¿por qué esperar una corrección para contenerlo? Si la actual holgura financiera depende de una sola narrativa tecnológica, la estabilidad es más una apuesta que un logro. Para los países que importan energía y participan poco en la cadena tecnológica, el FMI describe vientos en contra más fuertes. La lección es que el verdadero riesgo no es el choque, sino la confianza que lo precede.