En la era digital, en la que ya compramos ropa, reservamos viajes y aprendemos online, es lógico que la inteligencia artificial (IA) se impregne también de la organización de vacaciones. Sin embargo, la IA, por sofisticada que sea, tiene sus limitaciones y no puede reemplazar completamente a los expertos humanos en el diseño de experiencias viajeras.
Según el estudio Global Travel Trends 2026, realizado por Simon-Kucher a partir de más de 100.000 encuestados, el 42% de los viajeros utilizó herramientas de IA para planificar sus itinerarios en 2025. En España, este porcentaje es del 35%, y entre los jóvenes de 18 a 34 años supera el 50%. Esta tendencia refleja el creciente interés de los consumidores por experiencias personalizadas y no solo por destinos concretos.
La IA es una aliada en la búsqueda de destinos y experiencias. Un chatbot puede proporcionar información detallada sobre hoteles, restaurantes, cosas que hacer y rutas. Miguel Ángel Hernández, director de acuerdos estratégicos de HBX Group, destaca: “La IA agiliza la búsqueda y puede crear itinerarios en minutos. Es muy útil para diseñar escapadas personalizadas y para inspirar destinos basándonos en nuestras preferencias”.
Aunque la IA es excelente para ofrecer información general, tiene dificultades para abordar aspectos más subjetivos o culturales. Por ejemplo, si se le pregunta sobre la seguridad para viajar sola a Marruecos, la IA puede ofrecer información general, pero carece de la profundidad que un local podría aportar. Un experto en el destino podría advertir sobre las posibles agresiones, robos y prácticas culturales específicas que una IA no cubriría.
La confianza en la IA es un desafío. Daniel Canals, administrador de Viajes Canals, en Palma de Mallorca, señala que los problemas técnicos, como la overbooking o las políticas de cancelación, son temas donde la IA es menos efectiva. “Si hay problemas, la agencia puede garantizar soluciones. La IA no puede responder por sí misma en caso de problemas”, explica Canals.
La IA puede ser engañosa con información. Un ejemplo es el caso de una pareja que confió en la IA para reservar vuelos a Puerto Rico sin visa, lo que les llevó a ser retenidos en el aeropuerto. Asimismo, un pasajero que recurrió a la IA de Air Canada para obtener una tarifa de duelo fue engañado, lo que llevó a acciones legales. Estos casos demuestran que la IA, aunque útil, no puede reemplazar la experiencia humana en la toma de decisiones cruciales.
A pesar de sus limitaciones, la IA es una herramienta valiosa para la planificación de viajes. Sin embargo, la confianza en la IA todavía no está consolidada, y la protección de datos y la empatía son áreas críticas que necesitan mejoras. Canals sostiene que la empatía y el trato humano siguen siendo fundamentales en la planificación de viajes, y que las agencias de viajes pueden ofrecer una experiencia más personalizada y confiable.
En resumen, la IA ha revolucionado la planificación de viajes, pero no ha reemplazado completamente a las agencias de viajes y sus expertos humanos. La IA es útil para proporcionar información general y inspiración, pero los detalles y la experiencia humana siguen siendo cruciales para una planificación de viajes completa y segura.