La empresa Cox ha reportado cifras impresionantes de crecimiento en sus ingresos, alcanzando los 1.243 millones de euros a junio.
No obstante, la compañía reveló pérdidas totales de 4.677 millones de euros en el primer semestre del año fiscal. Esta cifra incluye resultados proforma que abarcan seis meses de activos adquiridos previamente en México y contrasta significativamente con las ganancias registradas por la entidad durante el mismo periodo del ejercicio anterior.
Este descenso se atribuye principalmente a los costos financieros excepcionales vinculados a la adquisición del negocio de Iberdrola en territorio mexicano, según ha comunicado la propia compañía.
Sin embargo, el indicador clave es el resultado neto ajustado proforma, que se situó en 66 millones de euros al cierre de junio. Esta cifra representa un salto notable de 5,3 veces respecto a lo conseguido durante el mismo periodo del año anterior, demostrando una mejora operativa sustancial.
Para mayor claridad, se precisa que este resultado neto ajustado proforma excluye gastos financieros no recurrentes por valor de 71 millones de euros. Dichos costos están directamente relacionados con la compleja operación de Iberdrola México (actualmente conocida como Cox Asset México). Fuentes internas de la compañía han aclarado que esta disminución es un evento meramente coyuntural y no refleja el desempeño operativo habitual del negocio.
El impulso detrás de estos resultados se materializó a finales de abril pasado, cuando Cox culminó con éxito la compra de Iberdrola México por una cantidad equivalente a 4.000 millones de dólares (aproximadamente 3.413 millones de euros). Este movimiento estratégico no solo impulsó su escala operativa, sino que también consolidó su posición como un operador líder en infraestructura crítica de energía y servicios hídricos.
En cuanto a los ingresos del grupo entero, estos escalaron hasta alcanzar los 1.243 millones de euros acumulados hasta junio (considerando seis meses de México), lo cual supone un aumento espectacular de 2,5 veces en comparación con el mismo periodo registrado entre enero y junio de 2025.
Respecto a la eficiencia operativa, el resultado bruto de explotación (Ebitda) de Cox creció hasta los 245 millones de euros al finalizar el primer semestre. Este incremento triplicó la cifra obtenida en el ejercicio precedente, mientras que el margen de Ebitda mejoró hasta situarse en el 20%, superando el 16% registrado un año antes.
Considerando los seis meses de operación de Cox Asset Mexico, el flujo de caja operativo ajustado llegó a 129 millones de euros. Esta cantidad triplicó la cifra correspondiente al primer semestre de 2025 y se tradujo en una conversión del 52% sobre el Ebitda ajustado, indicando robusta generación de liquidez.
La dirección ha destacado que estos indicadores consolidan al flujo de caja como uno de los parámetros de desempeño más importantes para la compañía. Este rendimiento respalda no solo un claro proceso de desapalancamiento, sino también una asignación disciplinada de capital y un foco firme en la creación de valor a largo plazo.
En este contexto, Enrique Riquelme, presidente ejecutivo de Cox, señaló que los primeros informes posteriores a la integración mexicana “confirman la solidez de nuestra tesis de inversión” y marcan el inicio de una nueva era para el grupo. Declaró: “Hoy contamos con una dimensión completamente diferente: somos una compañía de mayor envergadura, con una base de activos más robusta, un flujo de ingresos más frecuente y una capacidad de generación de caja significativamente fortalecida.”
“México no solo afianza nuestro liderazgo en el sector del agua y la energía, sino que también acelera nuestra transformación hacia un modelo más resiliente, predecible y con mayor creación de valor para nuestros accionistas”, añadió Riquelme.
Detallando sus divisiones, Asset Co (la unidad enfocada en infraestructuras) se posicionó como el principal motor de crecimiento. Utilizando seis meses de Cox Asset Mexico, esta división generó unos ingresos por 869 millones de euros y un Ebitda ajustado de 289 millones de euros. Estas cifras representan multiplicaciones espectaculares: siete veces y cinco veces más que los valores del año anterior, respectivamente.
Además, el grupo enfatizó que la integración de Cox Asset México sigue su curso previsto, confirmando los pilares estratégicos de toda la operación. Actualmente, esta plataforma cuenta con 16 activos en funcionamiento, una capacidad instalada estimada en 3,9 gigavatios (GW), un nivel de disponibilidad del 94,1% y tasas de renovación contractual que superan el 99%, lo que la establece como uno de los principales operadores privados en su campo y el único con integración vertical.
A junio de 2026, la compañía mexicana reportó ingresos cercanos a los 870 millones de dólares (equivalentes a unos 763 millones de euros), un aumento del 24% frente al semestre anterior. Asimismo, su Ebitda ajustado alcanzó los 302 millones de dólares (cerca de 265 millones de euros), mejorando en un 7%. La energía total comercializada se situó en 10,2 teravatios hora (TWh), representando un crecimiento del 8%.
Por otro lado, Service Co presentó unas órdenes acumuladas (‘backlog’) por valor de 3.346 millones de euros, lo que supone un aumento del 24% respecto al año pasado. Este sólido volumen está respaldado por una cartera diversificada y márgenes atractivos superiores al 10%, demostrando la estabilidad intrínseca de su demanda subyacente. Sin embargo, los resultados operativos se vieron afectados negativamente tanto por el contexto geopolítico global como por retrasos en la ejecución de ciertos proyectos.
Finalmente, tras completar la refinanciación de la deuda ligada a la adquisición de activos mexicanos, Cox ha comunicado contar con una estructura de capital estable y de largo plazo, caracterizada por una vida media de la deuda aproximada de 6,5 años. La deuda financiera neta asciende a unos 3.300 millones de euros, lo que genera un ratio de endeudamiento (Deuda Neta/Ebitda) en 4,9 veces.
La compañía concluyó indicando su expectativa de reducir el apalancamiento mediante la fuerte generación de caja proveniente de sus activos operativos, una gestión optimizada y selectiva de su cartera, y manteniendo una política de inversión estricta. Además, están estudiando diversas alternativas financieras para continuar disminuyendo dicho nivel de endeudamiento.