Cox anunció este martes los resultados financieros correspondientes al primer semestre de 2026, un periodo clave marcado por la incorporación exitosa de los activos adquiridos a Iberdrola en México bajo la nueva denominación Cox Asset Mexico y el avance continuado de su estrategia corporativa hacia un perfil con una mayor participación de activos a largo plazo. Como resultado de estos movimientos estratégicos, la compañía logró triplicar su beneficio operativo, alcanzando los 245 millones de euros.
La empresa enfatizó que, al cerrar los primeros seis meses del año fiscal, han logrado posicionarse con una magnitud superior, flujos de ingresos más predecibles y una capacidad robustecida de generación de efectivo. Este logro refuerza su rol distintivo en el suministro de infraestructuras críticas tanto energéticas como hídricas.
Los ingresos totales del Grupo alcanzaron la cifra de 1.243 millones de euros, incluyendo los seis meses operativos desde México. Este monto representa un crecimiento significativo, multiplicando por 2,5 las cifras registradas en el primer semestre de 2025. Paralelamente, el EBITDA (Beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) se elevó a 245 millones de euros, lo que supone triplicar la cifra del año precedente. Además, el margen de EBITDA experimentó una mejora notable, situándose en un sólido 20%, frente al 16% reportado hace doce meses. Por otra parte, el resultado neto ajustado se estableció en 66 millones de euros, marcando un incremento espectacular de 5,3 veces respecto al mismo periodo del año anterior.
Cox demostró una notable y sólida capacidad para generar flujo de caja a partir de su negocio operativo. Gracias a los seis meses de actividad de Cox Asset Mexico, el flujo de caja operativo ajustado arrojó 129 millones de euros, superando en más de tres veces el valor reportado en el primer semestre de 2025. Este resultado no solo representa una conversión del 52% sobre el EBITDA ajustado, sino que consolida al flujo de caja como un indicador primario del desempeño del Grupo, sustentando una clara senda hacia la reducción de apalancamiento, la asignación prudente de capital y la generación de valor sostenido a largo plazo.
“Los primeros informes tras integrar México confirman con total certeza la solidez de nuestra tesis de inversión e ilustran la nueva era que estamos iniciando con Cox. Hoy somos una entidad de mayor magnitud: contamos con una base de activos más robusta, una recurrencia de ingresos superior y una capacidad para generar caja considerablemente mejorada. La integración en México no solo consolida nuestro liderazgo en sectores clave como el agua y la energía, sino que acelera nuestra metamorfosis hacia un modelo más resiliente, predecible y con mayor potencial de valorización para nuestros accionistas”, declaró Enrique Riquelme, presidente ejecutivo de Cox.
Adicionalmente, la compañía está acelerando su transición estratégica hacia una estructura dominada por activos concesionales y contratados bajo acuerdos a largo plazo. La unidad Asset Co se reafirma como el motor principal de creación de valor para todo el Grupo, registrando con los seis meses adicionales de Cox Asset Mexico unos ingresos por 869 millones de euros y un EBITDA ajustado de 289 millones de euros. Estas cifras representan una multiplicación impresionante, siete coma siete veces en ingresos y cinco coma uno veces en EBITDA ajustado comparadas con el año anterior, lo que subraya dramáticamente la escalada del negocio.
La integración operativa de Cox Asset México está avanzando según las proyecciones establecidas, validando los fundamentos estratégicos de toda la operación. La plataforma cuenta actualmente con 16 activos en pleno funcionamiento, una capacidad instalada total de aproximadamente 3,9 GW, un índice de disponibilidad del 94,1% y tasas de renovación contractual superiores al 99%. Esto la posiciona como uno de los principales operadores privados del país y el único que posee integración vertical. Para el primer semestre de 2026, la compañía mexicana generó ingresos por unos 870 millones de dólares (un aumento del 24% respecto al año anterior), y registró un EBITDA ajustado de 302 millones de dólares (+7%); además, la energía total comercializada ascendió a 10,2 TWh, con un crecimiento del 8%.
Esta adquisición estratégica ha reforzado significativamente la posición competitiva de Cox en uno de sus mercados prioritarios y ha incrementado considerablemente el peso de los ingresos recurrentes y bajo contrato dentro del Grupo. Esto aporta una mayor estabilidad operativa, mejora la visibilidad financiera y potencia su capacidad de generación de flujo de caja, consolidándola como un líder integrado e infraestructura clave de energía y agua en México.
En cuanto a Service Co, reportó órdenes acumuladas (backlog) por valor de 3.346 millones de euros, lo que supone un aumento del 24% respecto al ejercicio pasado. Este dato es respaldado por una cartera de demanda diversa y con márgenes atractivos superiores al 10%, demostrando la solidez subyacente del mercado. Sin embargo, los resultados operativos se vieron afectados negativamente por el clima geopolítico internacional y demoras en la puesta en marcha de ciertos proyectos.
Apenas dos semanas después de finalizar la compra de Iberdrola México, Cox logró una exitosa reestructuración financiera, abandonando la financiación puente a corto plazo para adoptar una estructura estable y a largo plazo. Esto se consiguió refinanciando la deuda inicial mediante el mercado de capitales: colocó bonos por 2.000 millones de dólares, enfrentándose a una demanda que amplificó en cinco veces la oferta original, y cerró un Term Loan por 733 millones de dólares. Gracias a esto, la estructura de capital queda perfectamente alineada con las necesidades del negocio, mitigando drásticamente el riesgo financiero a corto plazo.
Tras culminar la refinanciación de la deuda ligada a Cox Asset México, la compañía dispone ahora de una estructura financiera estable y duradera, contando con una vida media de deuda aproximada de 6,5 años. La deuda financiera neta total asciende a cerca de 3.300 millones de euros, lo que resulta en un ratio Deuda Financiera Neta/EBITDA de 4,9x. El Grupo prevé reducir este apalancamiento mediante la fuerte generación de efectivo de sus activos operativos, la optimización y rotación selectiva de su cartera, una política de inversión extremadamente disciplinada, además de otras vías alternativas que están evaluando.