América Latina está experimentando una transformación en la forma de generar ingresos. En México, este cambio responde a un contexto económico específico: se espera que el crecimiento económico del país alcance 1.6% este año, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), mientras que la informalidad laboral continúa siendo un problema significativo, alcanzando el 54.8% de la población ocupada, según datos del INEGI.
Este escenario ha generado nuevas formas de participación económica, destacando la economía de creadores como una alternativa basada en conocimiento, digitalización y acceso global. Más allá de ser solo una tendencia temporal, este modelo refleja una transformación concreta: millones de personas han convertido sus habilidades en productos digitales que generan ingresos sostenibles.
En línea con esta evolución, se ha consolidado la oferta de cursos en línea, mentorías y comunidades especializadas como activos económicos dentro del ecosistema digital. Las cifras respaldan la relevancia y el crecimiento de este sector: según Grand View Research, el mercado de la economía de creadores en América Latina pasará de 10.8 mil millones de dólares en 2024 a cerca de 98 mil millones en 2033.
Este impulso se debe a factores como una mayor conectividad, el fortalecimiento del consumo digital en español y la expansión de modelos de monetización directa. En este panorama, Hotmart ha registrado avances significativos: en 2025, la plataforma contaba con más de 250 mil productores activos a nivel global, y acumuló más de 8.7 millones de compradores en América Latina hispanohablante.
Estas cifras evidencian el crecimiento del ecosistema digital y su importancia regional, superando las fronteras físicas. Además, México se sitúa entre los principales mercados de origen de productores en la región, con cerca de una de cada cinco ventas generadas por productores mexicanos dirigidas a Estados Unidos.
La base de este ecosistema muestra un fuerte crecimiento: el 83% de la población mexicana utiliza internet, según estudios recientes. Este nivel de conectividad fomenta modelos digitales basados en conocimiento que son accesibles, escalables y con alcance internacional.
Además, el ecosistema digital muestra señales de mayor profesionalización: entre los productores más avanzados, el 88% concentra su oferta en cursos en línea. El 34% administra tres o más productos activos, según datos de Hotmart. Estas prácticas reflejan estructuras de negocio más diversificadas y sostenibles.
El crecimiento del modelo de afiliación también amplía la participación en el ecosistema digital: más de 107 mil usuarios han generado ingresos recomendando productos digitales, y solo en el último año, más de 21 mil registraron ventas activas. Este esquema permite integrarse al mercado digital sin necesidad de desarrollar contenido propio, reduciendo barreras de entrada y ampliando oportunidades económicas.
La demanda también está evolucionando: actualmente, las mujeres representan el 60% de los compradores de productos digitales en América Latina, según datos de Hotmart. En paralelo, categorías como educación, salud, desarrollo personal y emprendimiento continúan ganando relevancia dentro del ecosistema.
Los eventos masivos juegan un papel crucial en la articulación de este ecosistema, permitiendo compartir aprendizajes, detectar tendencias y acelerar la profesionalización. Estos encuentros presenciales en países como Brasil, Colombia o México representan un mecanismo relevante para fomentar el desarrollo del ecosistema: generan conversaciones que derivan en alianzas, casos de éxito que se convierten en referencias y tendencias anticipadas.
El desafío ahora está en consolidar este crecimiento de manera sostenible. Será crucial fortalecer las capacidades, ampliar el acceso a herramientas financieras y desarrollar entornos que acompañen la evolución de esta actividad económica. La oportunidad ya existe, y América Latina cuenta con talento, mercado y demanda para seguir impulsándola.