En nuestro curso sobre plantas medicinales, la mayoría del alumnado son mujeres, a pesar de que algunos hombres también participan. Durante el descanso, las mujeres suelen dominar la conversación, con un enfoque particular en los temas cotidianos y locales, como las noticias provenientes de sus respectivos pueblos.
En Los Altos de Chiapas, una mujer indígena partidista se enfrentó a una situación trágica. Según una compañera, la mujer aguantó el maltrato por parte de su marido durante mucho tiempo antes de tomar medidas drásticas en defensa propia. Al descubrir que su marido mantenía otra relación y lo abusaba económicamente, decidió actuar. Aseguran que la hermana partidista defendió a sí misma, resultando en el fallecimiento del marido.
A pesar de la gravedad del incidente, las mujeres mantuvieron una actitud festiva y sin lástima. Un varón joven se mostró extrañado al oír términos relacionados con partes íntimas. Las compañeras rieron al explicarle que utilizaban un vocablo local para referirse a la anatomía masculina, mientras el varón se ruborizaba y preguntaba sobre el nombre del pueblo.
El tema de la clase siguiente fue “Plantas medicinales para el cólico menstrual”. El joven varón hizo anotaciones detalladas de toda la lección. Uno de los hombres quejóse, en presencia de puros varones, acerca de las demandas de su esposa por “leña maciza”. Explicaron que la “leña” era en realidad corcho o madera balsa.
Un camarada advirtió a otro hombre sobre los peligros de ese tipo de leña, argumentando que causaba problemas respiratorios y dificultades visuales. Sugirió ser más atento a las peticiones de su esposa en aras del bienestar general del grupo.
Una jovencita se cortó la mano con un machete mientras trataba de recoger algo en el bosque, pero no quiso decirlo para evitar que sus compañeras supieran que había autolesionado a propósito. Se cubrió con su pañuelo para controlar el sangrado, hasta que una compañera le indicó a la Comisión Sanitaria.
La herida fue atendida adecuadamente, y la paciente recibió instrucciones sobre cuidados postoperatorios. Mientras tanto, los hombres analizaban mapas y planos para determinar cuántos sitios se podrían aprovechar en cada lado del terreno. Finalmente, un joven recurrió a su teléfono móvil para hacer cálculos matemáticos.
A pesar de las altas temperaturas, las noches traen una ligera brisa que alivia el calor del día. Mientras se duermen o despiertan bajo los techos improvisados, la música fluye desde diferentes casetas y lonas, convirtiendo el ambiente en un murmullo constante de canciones y voces.
Para las jóvenas y jóvenes, la ausencia de alguien es palpable. Cada melodía que reproduce sus teléfonos móviles, cada intento frustrado de conciliar el sueño, constituye una especie de homenaje a quienes no están presentes. El recuerdo de quien falta se hace presente.
Una niña de 12 años planteó al SubMoy: “Yo creía que los Subs solo observan”. Él respondió que el trabajo es invisible y multifacético, extendiéndose más allá del campo agrícola. Explicó que el verdadero trabajo no siempre se ve con la misma evidencia, pero está presente en las acciones de quienes luchan por la tierra y la justicia.