El satélite Neil Gehrels Swift, un observatorio espacial de la NASA, ha vuelto a utilizar sus tres instrumentos científicos después de una serie de ajustes operativos necesarios para un proyecto de elevación orbital. Según la agencia espacial, este avance ha sido posible gracias a la recuperación de la orientación automática hacia destellos de alta energía, lo que permite al satélite detección de rayos gamma y otros fenómenos cósmicos.
La recuperación del Burst Alert Telescope, el instrumento diseñado para detectar rayos gamma, ha sido confirmada el 18 de septiembre. Este equipo permite a Swift cubrir alrededor del 16% del cielo en cada observación, lo que le permite localizar eventos de alta energía. Sin embargo, es importante destacar que el satélite no puede examinar simultáneamente todo el firmamento, sino que puede interrumpir su programa para orientarse hacia un evento específico.
La orientación automática se restableció el 21 de septiembre, después de que las actividades se habían ajustado para disminuir el arrastre y conservar tiempo en órbita. Aunque la misión ha vuelto a sus operaciones normales, la NASA señala que el problema de altura sigue siendo una preocupación, ya que el satélite continúa perdiendo altura y enfrenta condiciones cada vez más difíciles para observar.
La NASA ha explicado que el satélite se encuentra aproximadamente a 325 kilómetros sobre la Tierra, y que por debajo de esta altura las operaciones resultan más difíciles y probablemente cesen las observaciones científicas. Se estima que el umbral de 325 kilómetros podría ser alcanzado entre principios y mediados de octubre, aunque esta es solo una estimación y no una fecha confirmada de reentrada.
La recuperación de instrumentos permite a Swift retomar parte de su trabajo de investigación, estudiando estallidos de rayos gamma y otros fenómenos cósmicos. Aunque la misión enfrenta restricciones técnicas, la continuidad de su función es un logro importante en el ámbito de la ciencia espacial.