En un ambiente tenso, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, asumió el estrado de la Asamblea General de la ONU con el objetivo de defender las acciones militares de su país contra Irán y rebatir las acusaciones de genocidio en Gaza.
La entrada de Netanyahu en la sala fue seguida por la salida en masa de decenas de delegaciones, acompañadas por abucheos y consignas contra el Gobierno israelí. El presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman, intentó restablecer el orden en repetidas ocasiones, mientras amplias secciones del hemiciclo se vaciaban.
La protesta había sido organizada por la Misión Palestina ante la ONU, que había convocado a los representantes de los 193 Estados miembros a abandonar el salón en señal de repudio a las acciones militares israelíes en Gaza, Cisjordania y otros puntos del Medio Oriente.
Ante el vacío dejado por la retirada de los diplomáticos, Netanyahu desde el atril invitó a quienes aún no habían abandonado la sala a hacerlo: “Si hay otros cobardes morales que aún no han abandonado esta sala, háganlo ahora”. Luego aseguró que Israel, al defenderse, también estaba protegiendo a países cuyos representantes habían abandonado el recinto.
Entre los ejes centrales de su discurso, Netanyahu centró su atención en Irán, defendiendo los ataques israelíes contra instalaciones nucleares iraníes y asegurando que destruirlas había sido “una de las decisiones más fáciles” que había tomado como primer ministro.
Netanyahu también afirmó que dirigentes de otros países en privado le habían agradecido las operaciones contra el programa nuclear iraní, aunque no identificó a esos gobiernos.
Además, el mandatario rechazó las acusaciones de genocidio en Gaza y reivindicó la presencia histórica del pueblo judío en territorios palestinos ocupados y en los Altos del Golán sirios.
Al referirse a Cisjordania, utilizó el término “Judea y Samaria” y cuestionó las acusaciones de colonialismo contra Israel.
“En 1967, Israel estaba rodeado de enemigos que abiertamente dijeron que nos iban a destruir. Estábamos en Judea y Samaria (…) también en Gaza, en los Altos del Golán desde los días de Moisés”, afirmó.
Netanyahu sostuvo que los judíos ya no se encuentran en la posición de vulnerabilidad de décadas anteriores y llamó a “los judíos del mundo” a mostrarse orgullosos y no dejarse intimidar.
Durante su intervención, Netanyahu enumeró los frentes en los que, según dijo, Israel ha combatido durante los últimos tres años: Hamás, Hezbolá, los hutíes, Irán, milicias en Irak y Siria y grupos palestinos en Cisjordania.
Atribuyó la capacidad de Israel para enfrentar a estos actores a su cooperación con Estados Unidos y agradeció al presidente Donald Trump por su “liderazgo valiente” y por ser el principal aliado de Israel.
El mandatario israelí también criticó a varios países de Europa Occidental por imponer sanciones a Israel o reconocer al Estado palestino. Los acusó de “rendirse al antisemitismo” y de optar por el “apaciguamiento”.
La intervención de Netanyahu ocurrió en un contexto de creciente presión diplomática sobre Israel por su actuación en Gaza.
Al inicio del actual periodo de sesiones, el secretario general de la ONU, António Guterres, llamó a los gobiernos a privilegiar la desescalada y el diálogo ante la situación en Medio Oriente y señaló que los civiles continúan pagando el precio de la violencia.
El discurso de Netanyahu estuvo acompañado tanto por muestras de apoyo de parte de la delegación israelí y algunos asistentes como por abucheos de otros sectores. El abandono de decenas de delegaciones convirtió el inicio de su intervención ante la Asamblea General en una de las escenas más visibles de protesta contra el Gobierno israelí durante esta sesión.