La familia Parton, una de las más emblemáticas del country, se encuentra en plena tormenta. La muerte de Dolly Parton, a los 80 años, apenas un mes atrás, no ha podido calmar las aguas. El gigantesco legado de la reina del country se ha convertido en escenario de un enfrentamiento que implica a familiares, negocios, millones y tribunales. Y en el centro de la tormenta, Bryan Seaver, sobrino de Dolly, quien apareció en un vídeo publicado en el Instagram de la artista para anunciar su muerte.
La relación entre Seaver y Danny Nozell, su mánager durante años y responsable de She’s Alive LLC, la sociedad encargada de gestionar y proteger los intereses profesionales de Dolly, ha llegado a un punto crítico. Lo que comenzó como una ruptura interna ha desembocado en acusaciones de amenazas, un despido fulminante y una orden de alejamiento dictada por una jueza de Tennessee.
Seaver, hijo de Cassie Parton, hermana de Dolly, había trabajado como jefe de seguridad de la cantante durante casi dos décadas. Aunque había sido despedido, su posición como beneficiario personal del DP Dean Trust, el fideicomiso creado por Dolly para gestionar sus propiedades e intereses empresariales, no ha cambiado. Sin embargo, la verdadera bomba llegó cuando She’s Alive LLC acudió a los tribunales, acusando a Seaver de mantener una “campaña de amenazas, intimidación y coacción”.
Según los mensajes incorporados al procedimiento y publicados por medios estadounidenses, Seaver habría amenazado con “destruir toda la marca” y con lanzar un ‘podcast’ capaz de perjudicar los negocios vinculados a Dolly si no recibía dinero. Una frase todavía más inquietante es que en uno de esos intercambios habría escrito: “No soy una persona del entretenimiento. Soy un asesino”.
Seaver ofrece una versión radicalmente distinta, asegurando que sus palabras han sido arrancadas de contexto y que se trataba de conversaciones privadas mantenidas con Nozell en pleno duelo. “Dolly me llamaba su asesino. Era una broma que usábamos en su entorno”, explicó. También ha calificado la acción judicial de “truco publicitario” y sostiene tajante: “Nunca he amenazado a nadie”.
La pelea ya no se libra solo entre despachos. Una jueza de Tennessee ha concedido una orden de alejamiento temporal que obliga a Seaver y a su compañía a mantenerse a unos 305 metros de empleados, abogados y socios de She’s Alive. También le prohíbe interferir en determinadas relaciones comerciales. La siguiente vista está prevista para el 7 de octubre.
La tormenta también ha afectado a la familia Parton, aunque Freida Parton, hermana de Dolly, ha negado públicamente que exista una pelea familiar por el reparto de la fortuna. “No hay ninguna disputa dentro de nuestra familia. Nadie de la familia Parton/Owens está peleando por el patrimonio de Dolly”, aseguró.