El 6 de septiembre de este año, a los 56 años, dejó de existir Octavio Fabela Ballinas, conocido cariñosamente en el gremio periodístico de Tijuana como “El Rábano”. Su muerte, ocasionada por causas naturales, dejó un vacío en el corazón de aquellos periodistas que durante años coincidieron con él en coberturas, ruedas de prensa y redacciones.
La Catedral Metropolitana de Tijuana, un lugar que Fabela frecuentó regularmente durante sus jornadas de trabajo, se transformó en el escenario de su despedida. Allí, decenas de reporteros, fotógrafos, camarógrafos, editores y amigos acudieron para rendir homenaje a su memoria. Entre lágrimas y recuerdos, la ceremonia de despedida convocó a generaciones de periodistas de diversos medios, muchos de ellos formados o guiados en algún momento por “El Rábano”.
Trabajador de Esquina 32 en el momento de su muerte, Fabela tuvo una trayectoria versátil dentro del periodismo. Fue reportero, fotógrafo, editor, cronista deportivo, editorialista y analista político en varios medios. Sin embargo, quienes compartieron con él en la profesión destacan que su mayor legado reside en las personas a las que ayudó a convertirse en periodistas.
“Era una persona amable y generosa. Siempre buscaba que todos se destacaran en su trabajo. Cada momento que pasabas con él, quedaba marcado por su sonrisa”, recordó Alan Ramírez, reportero de Síntesis. Ramírez afirmó que “El Rábano” fue una fortuna para su generación, brindándoles enseñanzas y oportunidades que enriquecieron su formación periodística.
“Si nunca te regañó ‘El Rábano’, si nunca te pidió ‘bachita’, si nunca te dio carrilla, yo creo que te faltó una formación muy importante como periodista o reportero”, expresó Luis González, de Canal 33. González destacó la capacidad de Octavio para apoyar a cualquier profesional, independientemente de su experiencia, y su habilidad para abrirles puertas y compartir conocimientos valiosos.
Jonathan Rivera, con quien compartía un noticiero, recordó a Octavio como alguien que siempre trabajaba rápido pero con calidad. “Hacía muchas notas diarias y siempre daba el extra”, afirmó Rivera. “Biológicamente no tuvo hijos, pero sí tuvo muchos hijos en el gremio”. Rivera enfatizó que Octavio se convirtió en un guía y un mentor para las nuevas generaciones, siempre dispuesto a compartir sus conocimientos y experiencia.
El vicario general de la Diócesis de Tijuana, Israel Ángeles Gil, destacó la importancia de Octavio en el periodismo. “Octavio fue un reportero genuino que gastó la suela de sus zapatos en el periodismo a pie. Mientras el mundo a veces prefiere mirar a otro lado, él se detuvo a escuchar, fue la voz de los sin voz”, expresó.
La ceremonia religiosa reunió a colegas de decenas de medios en los que Octavio colaboró a lo largo de su carrera. Entre aplausos y recuerdos, el féretro de “El Rábano” salió rodeado de la bandera de Cruz Azul, un detalle que evocó recuerdos y sonrisas entre quienes conocían su pasión por el fútbol y su amor por el equipo cementero.
Octavio Fabela, “El Rábano”, se convirtió en una de las historias que este miércoles reunió a todo un gremio para decirle adiós. Entre aplausos, lágrimas y una bandera de Cruz Azul, los reporteros despidieron a su maestro, compañero y amigo: Octavio Fabela, “El Rábano”.