Terminó el primer partido del Grupo F de la Copa del Mundo, donde la euforia y las emociones se entrelazaron entre los mexicanos y los visitantes. La acalorada multitud gritaba “¡México, México!” en momentos cruciales del encuentro, especialmente cuando se necesitaba mayor intensidad en el juego, especialmente a cinco minutos del final.
A medida que el reloj marcaba los 95 minutos, Suecia parecía tener su cuarto gol asegurado, pero la jugada fue anulada por fuera de lugar. El fallo técnico provocó un alboroto entre los aficionados suecos y una parte de mexicanos que parecían desafiar las normas con gritos y acciones audaces, incluyendo lanzamientos de cervezas. Sin embargo, el VAR intervino para rectificar la decisión, lo que dio lugar a un renovado optimismo en los espectadores.
La celebración fue un punto de encuentro entre mexicanos y suecos, convirtiéndose en una fiesta compartida hasta cierto punto. No obstante, el grito prohibido se hizo escuchar dos veces durante la segunda mitad del partido: primero cuando el portero tunecino despejó un balón, y luego nuevamente con el meta sueco. Estos sonidos provocaron tensiones con las políticas antidiscriminatorias de FIFA, aunque se han convertido en una parte tradicional del folclore mexicano.
La entrada a la historia fue memorable cuando, tras 40 años, María Luisa Muñoz y su hijo Emiliano Olguín Muñoz, originarios de la Ciudad de México, cruzaron por la Puerta 1 en silla de ruedas. Esta imagen fue capturada y compartida ampliamente entre los seguidores del equipo local.
A pesar de que el estreno mundialista del estadio de Rayados estaba lleno de aficionados a ambos bandos, el rival natural del Monterrey, Tigres, no encontró favor en la tribuna. Los albiazules tuvieron un notable abucheo cuando aparecieron los hinchas tigreros en pantalla.
El atacante Yasin Ayari marcó el primer gol para Suecia, un disparo desde lejos que sorprendió a su portero adelantado. Sin embargo, el futbolista se mostró respetuoso al reconocer la dualidad cultural de su familia y ofreció disculpas antes de arrodillarse para besar el césped. Su segundo gol en el último suspiro confirmó el triunfo decisivo.
Ante las condiciones climáticas, una lluvia ligera que elevó la sensación térmica a 31 grados centígrados, el estadio de Rayados distribuyó gratuitamente agua y bebidas calientes para los espectadores. Los asistentes pudieron disfrutar del juego bajo estas comodidades.
El partido terminó con un marcador de 5-1 a favor de Suecia, que se quedó con el liderato del Grupo F al derrotar a Túnez en Monterrey. El grito prohibido volvió a sonar en este duelo, reafirmando su estatus como parte del folclore mexicano durante la Copa del Mundo 2026.